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domingo, 18 de marzo de 2018

La casa junto al mar -- No Hay Cine Sin Palomitas

La vuelta a los origenes


Decía Jorge Manrique en Coplas a la muerte de su padre, aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor” y ese verso me vino a la cabeza cuando estaba viendo el último largometraje de Robert Guédiguian: La casa junto al mar.

El último filme del director marsellés arranca cuando tres hermanos: Angéle, Joseph y Armand se reúnen después de varios años en la vieja casa que construyó su padre que ahora se encuentra gravemente enfermo. Todo ello ubicado en un pequeño pueblo de la costa de Marsella como telón de fondo. 

Pese a que los hermanos son protagonistas, la historia se centra más en la menor, Angéle, que tras huir de su casa veinte años atrás por una tragedia familiar ahora se ha convertido en una afamada actriz. Joseph está pasando por una crisis de identidad y vive enamorado de una chica mucho más joven que él. Mientras, Armand, el único que se quedó en el pueblo, está más concienciado en cuidar de su padre y ha estado luchando todos estos años por sacar adelante el restaurante familiar, pese a que apenas de beneficios. Tras un largo distanciamiento los tres hermanos tienen ahora que enfrentarse con su pasado y luchar por el presente. Tarea nada fácil.

Guédiguian retoma la historia y vuelve a los escenarios de Ki lo sa, rodada en 1986 con los mismos actores; el director nos muestra como continuaría esa historia treinta años después. Ahora todo ha cambiado, el pueblo está casi vacío, ya no se oyen risas de niños y la sensación de un tiempo que ya no volverá flota en el ambiente. La película de Guédiguian se basa en el talento de sus tres protagonistas para levantar un drama que nos muestra la historia de esta familia, que parece vivir soñando en el pasado.

La casa junto al mar rezuma nostalgia y verdad por los cuatro costados, nos habla de temas tristes como el paso del tiempo, la pérdida o la enfermedad. Y nos pone en un sitio en el que no quieres estar, pero al que sabes que un día llegarás. Da la impresión que Guédiguian conoce bien todos estos conceptos y nos los muestra con sutileza y sin ningún tipo de estridencia o artificiosidad, tan solo deja que la historia avance al igual que lo haría la en vida real. Esto hace que a ratos la historia se nos antoje lenta y un poco monótona, pero esto lo suple con las actuaciones de sus protagonistas entre las que destaca la siempre fantástica Ariane Ascáride.

Pero al igual que habla de esta nostalgia y este paso del tiempo, La casa junto al mar también nos da un respiro y nos habla de temas más esperanzadores como las segundas oportunidades o vivir el presente.

Se puede decir que en este último largometraje, Guédiguian vuelve a nuestros orígenes y apela a las raíces, unas raíces que no deberíamos olvidar. Dirige con el buen pulso y la tranquilidad que esta historia se merece, y nos deja con un sabor agridulce en el alma. Así, Una casa junto al mar, es una película recomendable pero no apta para todos los estados de ánimo.

domingo, 5 de noviembre de 2017

La batalla de los sexos -- No hay Cine Sin Palomitas

La batalla de los palomiteros

Ha pasado un tiempo (casi dos meses) desde nuestro último programa; pero solo ha sido un poco de descanso para volver con más fuerza e ilusión a esto de comentar películas a nuestro modo. Y para la vuelta a los micros no había mejor película que esta que podría ser una representación de lo que hacemos. Porque nos habéis escuchado muchas veces discutir por nuestras opiniones y somos un hombre y una mujer; así que La batalla de los sexos podría ser el nombre de esto. Pero solo se parece en el nombre, no os preocupéis.

Pero antes de que entremos a comentar la película protagonizada por Emma Stone (La La Land) y Steve Carell, os queremos comentar brevemente nuestra opinión sobre una de las películas más esperadas de este año, Blade Runner 2049, la cual vimos en su momento y no pudimos grabar programa. Después ya entramos a hablar de La batalla de los sexos y seguimos la estructura habitual. Primero comentamos la película son spoilers para que conozcáis nuestra opinión sin miedo y decidáis si ir a verla y luego, tras avisarlo, vamos a la zona con spoilers donde damos rienda suelta a todo lo que se nos ocurra comentar sobre los personajes, trama,.... La zona con spoilers comienza en el: 0:39:49

Así que no dudéis en ser testigos de este programa, seáis hombre o mujer, que promete ser un espectáculo y que puede cambiar el curso de la historia.

sábado, 8 de abril de 2017

La emoción en el cine

La emoción en el cine

Hay veces que cuando vamos al cine y las luces se apagan todo desaparece. Lo demás no importa. Las butacas, los pasillos, el proyector y la pantalla desaparecen, te sumerges completamente en la historia que te están contando. Cuando una película consigue hacer eso, estamos ante una obra maestra del séptimo arte.

Para cada uno es diferente, puede que sea una comedia, un drama, una película de terror, da igual. Solo estáis la historia y tú. Es quizá por eso que amamos el cine. Porque tenemos la esperanza que cuando nos sentemos en esa butaca, a oscuras, sintamos esa sensación, que nada importa salvo esa historia que te están contando.

Hay en contadas ocasiones que he sentido esa sensación, pero cuando eso pasa, solo se puede definir en una palabra, magia. La magia del cine. Hoy ha sido una de esas veces. Salir del cine y sentir un nudo en el estómago, una emoción indescriptible que te captura. Cuando consigues reír, llorar, tener miedo y, sobre todo, emoción, todo a la vez.

La emoción en el cine es el motivo por el que acudimos cada semana, para desaparecer en la sala oscura y meternos en la película en un mar de palomitas. ¿Y vosotros habéis tenido esa sensación?

martes, 28 de febrero de 2017

Trainspotting 1 & 2 -- No Hay Cine Sin Palomitas

Elige la vida. Elige la palomita

Hemos tenido que esperar veinte años de nada para descubrir qué pasó tras ese final y esa gran película que fue Trainspotting. Y como somos muy fans de la película original, nos hemos puesto en contacto con nuestro suministrador habitual de cosas y hemos invitado a Alfonso, a quien podéis oír en su podcast Mentes Chocantes y como parte del equipo  de este programa en la radio, para que vigile que no nos pasa nada y que aporte su particular forma de ver el mundo. Aunque creemos que al final ha caído en la tentación con nosotros y nos hemos quedado sin vigilancia...

En el programa damos por supuesto que habéis visto todos la primera de las películas, por eso hablamos sin pudor ni control de ella y desgranamos ese clásico del cine. Después volvemos a la tónica habitual del programa y primero hablamos sin spoilers de la película para dar nuestra opinión y ya después entraremos en la zona con spoilers para despedazar la cinta. Los tiempos del programa son:
0:00:00 Trainspotting 1
0:37:49 Trainspotting 2 (Sin spoilers)
1:06:40 Trainspotting 2 (Con spoilers)

Esperamos que disfrutéis del programa tanto como nosotros grabándolo y recordar, hay muchas cosas que no se deben compartir, pero las palomitas no son una de ellas.

martes, 21 de febrero de 2017

Repaso a Denzel Washington -- No Hay Cine Sin Palomitas

Repaso a Denzel Washington

Ya estamos en el tercer domingo del mes, y eso significa que ya toca el primer especial mensual que hacemos en la radio. En esta ocasión hemos preparado un repaso a la vida y obra de Denzel Washington, centrándonos en cinco películas importantes de su filmografía, una por década menos en los 2000. Aunque lo avisamos en el programa, os queremos advertir que hablamos con un poco de spoilers de las películas, para que tengáis cuidado si no queréis enteraros de algunas cosas. Los tiempos y las películas de las que hablamos son:

  • 00:09:35 Tiempos de gloria
  • 00:25:35 Malcolm X
  • 00:46:30 Training Day
  • 1:06:00 Antwone Fisher
  • 1:23:33 El vuelo
Esta semana tenéis el programa solo en formato podcast debido a problemas técnicos en la retransmisión de Youtube. Esperamos que la próxima vez no pase de nuevo. Disfrutad del programa!

domingo, 19 de febrero de 2017

Jackie -- No Hay Cine Sin Palomitas

La primera dama de EEUU

Aunque hace unas semanas que no grabábamos en los estudios caseros de No Hay Cine Sin Palomitas, hemos vuelto a ellos para hablar de la última película de Pablo Larrain, Jackie. Protagonizada por Natalie Portman, la película es un biopic de la ex-primera dama de Estados Unidos junto a JFK y de los momentos posteriores al asesinato de este.

Una vez más, hay unanimidad en el programa y a Fer y Bárbara les ha parecido lo mismo la película, como ya pasó con La La Land. Como siempre hacemos en estos programas, el mismo está dividido en dos partes. En la zona sin spoilers puede entrar cualquiera pues hablamos de la cinta sin desvelar nada, solo contando nuestras impresiones para que puedan servir de guía si alguien quiere conocer una opinión antes de verla. Después entraremos en la zona con spoilers donde hablaremos de todo lo que nos parezca interesante comentar acerca de la película. La zona con spoilers comienza en el minuto 0:26:09.

Esperamos que compréis muchas palomitas cuando vayáis a ver esta película al cine y que disfrutéis del programa tanto como nosotros grabándolo

viernes, 27 de enero de 2017

Fences -- No Hay Cine Sin Palomitas

De paternidad y fracaso personal

El cine siempre se ha nutrido de grandes obras de teatro. No hablo de su vertiente musical, de algunos de estos musicales hablamos en nuestro reciente programa de radio; hablo de grandes dramas teatrales como Agosto, Incendies, o casi la bibliografía completa de Shakespeare, destacando sobre todo las adaptaciones de Kenneth Branagh y su Hamlet en particular. A pesar de la simpleza que puede aparentar, estas adaptaciones tienen la difícil tarea de conseguir alejarse del estilo teatral que adapta en pos de un estilo más cinematográfico. No todos toleran el teatro, igual que no todos toleran los musicales; por eso estas películas intentar alejarse, aunque existen casos que no lo hacen y nunca ha sido un problema para los espectadores.

Fences nos cuenta la historia del matrimonio negro Maxson en los años 50. Troy es un exjugador de béisbol, que malvive como basurero y dedica todo su dinero a la subsistencia de su familia, que la completan dos hijos, uno adulto que solo le visita para pedir dinero y otro adolescente al que se le presenta la oportunidad de triunfar como jugador de fútbol americano. Pero la frustración por su propio fracaso hará que Troy no le ponga fácil las cosas a su hijo.

Denzel Washington dirige y protagoniza esta adaptación de un clásico del teatro americano que ya protagonizó y por el que ganó un premio Tony. Junto a él está, y estuvo en el teatro, Viola Davis, quien también ganó el premio Tony por hacer el mismo papel que en la cinta, haciendo de su mujer en la ficción. Juntos muestran lo que ya mostraron sobre las tablas, una química y un entendimiento total, aportando una fuerza genuina y preciosa a las imágenes. Aunque la cinta peca de ser demasiado teatral, excepto por un par de escenas, todo se desarrolla en la casa de la familia y en lugares específicos; la emotividad y fuerza de la historia hacen que se perdone ese pequeño detalle.


Como ya he dicho, la película está protagonizada por Denzel Washington y Viola Davis, dos actores más que reputados que en esta ocasión vuelven a asombrar con unas poderosas actuaciones que harán que cualquiera que vea la cinta no pueda olvidarles. Ambos muestran la desesperación y la lucha de sus personajes como si la estuvieran sufriendo ellos mismos. Otros actores que salen en la película son Mykelti Williamson (el inolvidable Bubba Blue de Forrest Gump) o Stephen Henderson, los cuales aportan ternura y seriedad, respectivamente, a la historia y sirven como catalizadores de distintos conflictos que se plasman en pantalla.

El guion de la película es una adaptación bastante fiel al original, el propio autor de la obra trabajó en el guion de la película hasta su muerte en 2005, momento en que Tony Kushner recogió el material hasta el día de hoy. Este hecho, el que la obra original se escribiera en los años 80, no hace que deje de sorprender la fuerza y la cercanía de los conflictos que se muestran, sobre todo por ser temas "universales". La sensación de fracaso personal, la envidia a los hijos por las posibilidades que uno nunca tuvo, la monotonía del día a día,... Todo son sensaciones que prácticamente todos hemos vivido o viviremos, y en la cinta están mostrados con mucho cuidado y realismo.


No querría terminar sin sacar algún problema a la película. Es cierto que yo, como persona, la he disfrutado mucho, me he emocionado, he vibrado con los personajes y los he querido y odiado cuando tenía que hacerlo. Pero también es cierto que la puesta en escena, tanto de decorado, como antes he comentado, como de actuaciones, soberbias, no se me vaya a entender mal, son excesivamente teatrales. Exageración de aspavientos que rozan la sobreactuación, limitación espacial de movimiento,... todo son problemas que hay que resolver en la puesta en escena de una obra de teatro al cine, y Fences tiene algunos momentos donde estos problemas son evidentes. Ninguno desmerece al conjunto, pero son remarcables.

En definitiva, Fences es una gran película a la que quizá le pueden sobrar unos minutos, pero que se hace interesante y soberbia en cada uno de ellos. No dudes en convencer a tus amigos y familiares y llevalos a ver esta cinta al cine. Estamos ante una de mejores duplas de actores y actuaciones de este año, y están en una de las mejores películas de este año. Así que no esperes más y disfruta de la película con una ricas palomitas. No se puede pedir más.

miércoles, 18 de enero de 2017

Lion -- No Hay Cine Sin Palomitas

Cosas bien hechas

Qué bien le sienta a 'Lion' tomarse su tiempo para arrancar. Su presentación de personajes se encarga de situarnos en medio de un torbellino de acción, uno que no cesa de dar información a un ritmo constante; poseyendo a su vez una melancolía que provoca un sosiego dulce que choca con la crudeza mórbida que muestra de la Inda. En definitiva, la crudeza de este mundo. 

El montaje final de esta película tiene mérito, pues aunque las casi dos horas se pasan en un suspiro, es en el primer tercio donde la película te da un bofetón que te enamora. Es un engranaje en el que no falla absolutamente nada. La química entre los niños es sobrecogedora, la angustia que sufren, también. Sabemos que es una historia real, pero observamos el periplo del protagonista con el corazón en un puño porque todo salga bien. 

La fotografía es quizá la parte más claramente diferenciada, pues los ocres ceden a los pastel una vez que la acción pasa a Australia, haciendo todo un poco más occidental y aburrido. En este punto la película se pone en modo automático durante el segundo tercio contando subtramas relacionadas de interés relativo. La vida de un aussie burgués es un paseo en barca comparado con la emoción de la lucha por la supervivencia en el Tercer Mundo. Nicole Kidman está espléndida, los personajes desvencijados y empedernidos le sientan como un guante. La Kidman que no es Kidman es la que gusta. Es lo único que salva al espectador henchido de emociones del primer tercio, de caer en la impaciencia en algunas escenas.

Pese a los altibajos de esa parte el texto no afloja en ritmo. Desliza la madeja para presentar un tercer acto casi a la altura del primero, llevando nuevamente al espectador a un vaivén de emociones elaborado para provocar la catarsis prevista desde el comienzo, con las emociones convergiendo en un final abrupto escondido entre un ornamento delicioso que no molesta. Pero sí, el montaje en los cines es el acertado. 

Habría sido una pérdida inexorable perder más metraje del comienzo para dejar la película en hora y media transformándola en un melodrama del montón. Menos mal que Spielberg no tiene nada que ver con esta maravilla. No es sobresaliente, pero no lo necesita. Logra su propósito holgadamente. El género de madre tiene aquí a un exponente perfecto. Es la 'Brooklyn' de 2017. Recomendada para ponérsela a tu madre un domingo por la tarde mientras tomáis cafés y milhojas de nata, culminando el visionado con un "mamá" escrito con palomitas en la mesa auxiliar mientras lloráis abrazados. 

jueves, 29 de diciembre de 2016

Carrie Fisher. La princesa que luchó por sí misma - No Hay Cine Sin Palomitas

Ella es una con la fuerza, la fuerza está con ella

El pasado 23 de Diciembre muchos mantuvimos la respiración cuando nos enteramos de la noticia de que la actriz Carrie Fisher había sufrido un infarto masivo durante el vuelo que la transportaba de Londres a Los Ángeles. Afortunadamente más tarde nos enteramos de que la actriz había logrado sobrevivir al momento y que ya estaba fuera de peligro. Por desgracia no fue más que el aviso de algo que ayer, 27 de Diciembre, ocurrió. La icónica actriz ha fallecido en este fatídico año para el arte. el 2016 está llevándose a mucha gente importante de nuestras vidas, y no podemos más que recordar eso que cantaban The Smiths y pedir que este año acabe ya. So please, please, please... / Let me, let me, let me... / Let me get what I want / this time...

Nacida un 21 de Octubre de 1956 en el seno de una importante familia del mundo del espectáculo, hija del cantante Eddie Fisher y de la actriz Debbie Reynolds, protagonista de la inmortal Cantando bajo la lluvia, Carrie Fisher siempre llevó la interpretación en las venas. Tras aparecer en diversas producciones con su madre, como Debbie Reynolds and the sound of children, su gran oportunidad le llegó al interpretar a Lorna, una seductora joven en la comedia Shampoo. Aunque la verdadera oportunidad le llegó con la saga de Star Wars, catapultándola al estrellato y encerrándola en un papel del que nunca huyó, pero del que seguro acabó cansada. 

Mucho se ha escrito del personaje de la Princesa Leia, tanto que habrá quien piense que es demasiado; pero nunca se puede escribir suficiente sobre uno de los mejores papeles del cine. Es cierto que el personaje es hija de su tiempo y su naturaleza la arrastra hacia los arquetipos comunes de las mujeres en el cine de aventuras; pero aquí es donde Carrie Fisher comenzó a crear su leyenda. A partir de un personaje aparentemente desvalido, la actriz crea una mujer fuerte y de convicciones, que no tiene miedo de demostrar su independencia y que aprovecha su sexualidad para avanzar en el mundo. Sin ninguna pretensión obvia, Carrie Fisher se convirtió en un mito erótico del cine con un simple bikini dorado que odiaba y mucho carisma.
Tras protagonizar las películas de la conocida saga, la actriz sufrió un bajón en su carrera cinematográfica, encadenando cintas de dudosa calidad como Happily Ever After, Hollywood Vice Squad, o Liberty. Mas no todo en esta etapa fueron malas películas. La actriz también intervino en Hanna y sus hermanas de Woody Allen, en la comedia generacional Cuando Harry encontró a Sally y en una de esas comedias que todos hemos disfrutado y amado como El hombre con un zapato rojo junto a Tom Hanks, con quien volvería a coincidir en No mataras... al vecino. En todas ellas la actriz fue desarrollando un papel más secundario del que la gente esperaría de ella, pero en el que siempre se la vio cómoda, siempre sumando al producto y dejando que el resto se llevara la gloria.

A partir de la década de los 90s, Carrie Fisher comenzó a aceptar un papel más escondido en su carrera y se convirtió en escritora, tanto de libros como de guiones, convirtiéndose con el tiempo en una de las mejores doctoras de guion de la industria. Una muestra de su buen hacer como guionista le llegó muy pronto, en el año 1991, cuando, tras adaptar su propio libro Postales desde el filo para la gran pantalla, es nominada al premio Bafta al Mejor Guion. Entre los guiones que escribió durante esa década destacan uno para la serie Las aventuras del joven Indiana Jones, la 69ª edición de los Premios Oscar en el año 1997 y un capítulo de la serie Roseanne.
No se puede hablar de Carrie Fisher sin mencionar la propia autoconsciencia de su papel en Hollywood que la actriz siempre demostró. Papeles como los que tuvo en las cintas Jay y Bob el Silencioso contraatacan o Scream 3, donde no solo se ríe de sí misma sino que lanza un gran puñetazo al sistema y estereotipo hollywoodiense, son un gran ejemplo del buen humor que la actriz siempre ha derrochado. Y por supuesto ese magnifico documental cómico que ella misma hizo llamado La verdadera historia de la Princesa Leia, donde la actriz habla sin tapujos, y con mucho humor, sobre lo que significó para ella ese papel y toda la vorágine de drogas y enfermedades que sufrió desde entonces. No existe mejor forma de normalizar una enfermedad mental que mostrarla al publico y saber reírse de ella desde el respeto.

En su extensa carrera artística la actriz consiguió dos nominaciones a los Premios Emmy (una por su papel episódico en la comedia 30 Rock y otra por el documental antes mencionado), una nominación al Premio Bafta (por el guion de la película Postales desde el filo), así como tres nominaciones a los Premios Saturn por su papel de Princesa Leia en los episodios 4, 6 y 7. Curiosamente, el único galardón que consiguió fue el especial del director de los Premios Saturn en el año 1990 por su legado e importancia en la Ciencia Ficción.

Nunca es, ni será, fácil despedirse de nadie; pero cuando ese alguien ha significado tanto para la gente es aún más difícil. Carrie Fisher ha impregnado los sueños y los ejemplos de superación de millones de personas. Pocas veces hemos sido testigos tan de cerca del nacimiento de un mito, de su crecimiento y tropiezos, del descubrimiento de su versatilidad, de su ejemplo para sobreponerse a sus enfermedades y adicciones y de su resurgimiento cuando ella quiso resurgir. La pena que nos queda es todo lo que nos quedamos sin disfrutar y descubrir de esa gran actriz que supo normalizar lo que muchos no sabríamos normalizar y exigir lo que muchos nunca habríamos siquiera pensado. Que la fuerza y las palomitas te acompañen, Carrie Fisher.

martes, 20 de diciembre de 2016

Frantz - No Hay Cine Sin Palomitas

El recuerdo en periodo de entreguerras

En la historia del cine existen multitud de películas ambientadas en los tiempos inmediatamente anteriores, durante y posteriores a la Segunda Guerra Mundial; pero no existen muchas que nos cuenten lo mismo en la Primera Guerra Mundial, y que nos posicione en el lado alemán aún menos.

Frantz nos sitúa en una pequeña ciudad alemana tras la I Guerra Mundial. Anna (Paula Beer) va cada día al cementerio a lamentar la pérdida de su novio Frantz, que murió en una batalla en Francia. Un día se encuentra con Adrien (Pierre Niney), un joven francés que ha ido a depositar flores en la tumba de Frantz y cuya presencia en un país que acaba de perder la guerra enciendo pasiones encontradas.

Dirigida por François Ozon, director de cosas tan dispares como En la casa y Joven y bonita, Frantz se descubre como una preciosa y desgarradora película donde el recuerdo y el dolor por la perdida son el motor de la historia. Aunque la historia no sea del todo original, está parcialmente basada en un clásico teatral francés de Maurice Rostand, el cual también inspiró la película Remordimiento de Ernest Lubitsch; la gran diferencia que presentan estas obras respecto a la que hoy nos trae aquí es que, mientras en la obra original y la película de 1932 la visión que se da es la francesa, en esta vemos todo a través de los ojos de la joven novia del soldado alemán. Este recurso hace más interesante si cabe la historia, pues nunca se explora el sentimiento del pueblo vencido en este tipo de obras.
 La película está protagonizada por Paula Beer, una joven actriz alemana poco conocida fuera de sus fronteras, quien no solo consigue hacer el personaje de Anna suyo, sino que deslumbra en cada escena que interviene con una elegancia y una actuación que hacen pensar en el futuro brillante que le puede esperar. Junto a ella vivimos multitud de cambios y la actriz sabe guiar al espectador a través de todos ellos y hacerles participes de todos sus sentimientos. No sorprenderá a nadie que la actriz consiguiera el premio a la Mejor Actriz Joven en el pasado Festival de Venecia por su actuación en esta cinta. Junto a ella se encuentra Pierre Niney, actor que empieza a ser más reconocido en nuestras fronteras gracias a la película Yves Saint Laurent, papel que le dio un Premio Cesar. Pierre no se queda atrás en la película y nos regala un personaje atrayente y misterioso al que no se le puede quitar los ojos de encima. El perfil del actor ayuda en este caso, pues su extraña belleza, o la mezcla de ella y de su falta de ella, apoyan que el personaje tengo un carácter huidizo y lastimero, así como un carisma especial que hacen que los personajes y los espectadores sientan cierta conexión con él.

Un aspecto muy interesante de Frantz es el uso de la fotografía que da el director. Como su cartel muestra, la cinta está rodada en blanco y negro; pero aquí el director se guarda una agradable sorpresa hacia el espectador, ya que en ciertos momentos de la narración la imagen pasa al color de forma orgánica, y me atrevería a decir que bella, para apoyar los sentimientos que los protagonistas están experimentando. No es mi intención desvelar el secreto detrás de estas transiciones, pues su importancia es más personal e individual que una intención de crear un estándar global para la sala. Aparte de ese cambio en la fotografía, la película desprende un aroma clásico que hará las delicias de los más aficionados al cine. 
No querría terminar sin destacar el enorme trabajo de recreación, dirección y escritura que se notan en Frantz. La recreación de la sociedad alemana y francesa de la época, así como de la ambientación del pueblo y el resto de ciudades que nos muestran, son soberbias, por no decir perfectas. Aunque contiene algunas licencias artísticas, el guion de la cinta es un viaje lleno de mensajes antibelicistas y sobre el valor del perdón y de la valentía para llevarlo a cabo. Y la dirección de Ozon no es otra cosa que perfecta, sabiendo dar sentimiento a las escenas sin llegar a abrumar al espectador con emotividad y controlando el ritmo de la película para que no se pierda en medio de todo el caos reinante de la época.

Con todo esto, no puedo dejar de recomendar esta película a todo aquel que quiera disfrutar del cine bien hecho y de calidad. No dudéis en acercaros al cine más cercano donde pongan Frantz y dejad que esta historia os inunde y os emocione como si nunca hubierais visto nada igual. Y nunca os olvidéis de las palomitas, ya sean en blanco y negro o de colores, para acompañaros en este viaje.

lunes, 5 de diciembre de 2016

1898 Los últimos de Filipinas -- No hay cine sin palomitas

Los últimos de palomitas


Este fin de semana hemos ido a ver 1898 Los últimos de Filipinas, del director novel Salvador Calvo. Y la verdad es que después de verla, esta sin duda se convierte en una de nuestras favoritas para llevarse varias nominaciones a los Goya.

Protagonizada por un gran elenco de actores, entre los que destacan Alvaro Cervantes, Luís Tosar (Cien años de perdón), Javier Gutierrez (La isla mínima) o Karra Elejalde (Ocho apellidos catalanes).

No hemos podido evitar en este podcast en hacer comparación con el doble capitulo del Ministerio del Tiempo, y también como es una película que es difícil hablar de ella sin spoilers, en la primera parte no hablamos absolutamente nada del guión para así poder evitar la tentación de hablar más de ella. 

Así que coger bien de provisiones de palomitas para aguantar el asedio de los filipinos y poder disfrutar de esta gran producción española.

domingo, 9 de octubre de 2016

Un monstruo viene a verme


Una palomita viene a verme


Este fin de semana hemos ido a ver una película que nos llevaban creando hype mucho tiempo, Un monstruo viene a verme, basada en la novela de Patrick Ness (Si queréis comprar la novela, recordad hacerlo a través de este enlace) y dirigida por Juan Antonio Bayona (Lo imposible, El orfanato). La película nos habla del proceso y aceptación de las perdidas que podemos sufrir a lo largo de nuestra vida. 

Para esta ocasión hemos querido invitar al podcaster y amigo que ya estuvo con nosotros en Altamira, Carlos, que acaba de retomar su podcast, Proyecto Arqueo, y que además ya es arqueólogo con papeles.

En este podcast descubrimos que Bárbara tiene el corazón de hielo pero Fernando y Carlos nos encandilan con su sensibilidad.

Esperamos que disfrutéis de la película y el podcast como nosotros y que no os atragantéis entre tanto llanto y palomitas.


lunes, 8 de agosto de 2016

Películas Imprescindibles. Cyrano de Bergerac

El romanticismo de verdad

Si me permiten darles un consejo, ya sean amantes del buen o mal cine, ya sean seguidores de las sagas de películas basadas en cómics o no, o ya sean enamorados de la poesía o de la prosa; vean Cyrano de Bergerac y déjense inundar por su lírica y su romanticismo. 

La película nos muestra a Cyrano, un brillante espadachín y poeta que sufre una terrible susceptibilidad hacia su propia nariz, la cual es grande y fea. En secreto está enamorado de Roxane, su prima hermana, y nunca se ha atrevido a proclamar ese amor precisamente por el odio a su propia fealdad. Cuando descubre que Roxane está enamorada de un joven soldado que lucha en su regimiento, Cyrano decide ayudar al combatiente escribiendo en su nombre apasionadas cartas de amor. 

Existen pocas obras maestras del romanticismo, tanto en la literatura como en el cine; y Cyrano de Bergerac se puede inscribir dentro de los dos grupos. Basada en una obra de teatro escrita por Edmond Rostand que cuenta la vida del personaje histórico del mismo nombre, Cyrano de Bergerac está considerada un clásico del Neorromanticismo y del teatro francés. Aunque esta no es la primera versión que se rueda de la historia, existen tres versiones anteriores, una muda del año 1900; otra del 1950 por la que José Ferrer ganó un Oscar por su interpretación de Cyrano y que es muy fiel a la obra de teatro; y otra de 1987 protagonizada por Steve Martin y que es una adaptación moderna de la historia; la versión que hoy nos ocupa es, en términos cinematográficos, la más completa de todas las nombradas.

Lo primero que destaca en la cinta es el guion de la misma, el cual se inspira directamente en el texto de la obra original, recortando unas escenas y reescribiendo algunas líneas de la misma, y está totalmente escrito en versos alejandrinos. Esto, más que ser un obstáculo en la narración, reafirma el ambiente poético y romántico de la historia y le confiere un carácter apasionado y armonioso a la película. El director se aprovecha mucho de este efecto para construir las escenas alrededor de la carga lírica que el texto le proporciona buscando involucrar y emocionar al espectador sin pretender sobrecargarlo de azúcar. 

Como suele ocurrir en estas historias, para interpretar a Cyrano había que encontrar a un actor de carácter que pudiera transmitir la carga dramática que el personaje tiene y al mismo tiempo mostrar la misma cantidad de picardía. El elegido para ello fue Gérard Depardieu en uno de sus mejores papeles en el cine y en la cumbre de su fama internacional. Además, interpretar a Cyrano le consagró como uno de los mejores actores de su generación consiguiéndole una nominación para los premios Oscar del año 1990. Depardieu consigue que el espectador se olvide de que está viendo una película y le sumerge con su carisma en ella, creando un vínculo con ellos a través de verbalizar todas sus preocupaciones y hacerles participe de sus lamentos. Es cierto que la caracterización del actor ayuda a que se puede empatizar con él; pero el mismo papel en manos de un actor con menos talento, o menos estado de gracia, habría pasado sin pena ni gloria. 

Además de Depardieu, la película cuenta en su reparto con Anne Brochet, quien interpreta a Roxane, la prima hermana de Cyrano e interés amoroso de éste, Vincent Pérez en el papel de Christian, el joven soldado que está enamorado de Roxane y es correspondido por ella, y, cerrando el elenco protagonista, Jacques Weber, quien hace el papel del malo de la película, el Conde de Guiche, otro pretendiente de Roxane. Todos ellos consiguen darle la réplica a Depardieu y conforman un grupo de actores muy compenetrados y con química. Aunque no sean los protagonistas de la historia, cada uno de ellos consigue calar en el espectador con sus actuaciones, usando, por ejemplo, la belleza y la timidez en el caso de Christian, o la veteranía y mano dura en el caso del personaje del Conde. 

Debido a que la obra de teatro era ya de dominio público, los productores de la cinta pudieron centrar la mayor parte del presupuesto en buscar y montar las localizaciones que saldrían en el metraje. Destaca el buen hacer del diseño de producción para adecuar los distintos decorados montados para la ocasión, como las barricadas del último tramo de la película, con las localizaciones reales elegidas para las escenas, creando una homogeneidad plástica perfecta en las imágenes. Esto, ayudado de una fotografía en la que se cuida en exceso la cantidad de luz que tiene la escena, consiguiendo una sensación de casi ausencia completa de luz artificial en las escenas, hace que la visualización de la cinta crezca con la sensación de realismo que aporta, involucrando más al espectador.


Aunque discreta en la mayor parte del metraje, la banda sonora que acompaña a las imágenes dota de sensibilidad y romanticismo a todas las escenas gracias a su estilo clásico. Como he dicho antes, la música es discreta, dejando que las imágenes y las conversaciones sean el motor de la emoción de la película y únicamente reforzándola en pos de una menor saturación y más accesibilidad para el espectador. 

Ser considerada una obra maestra en tu género tiene recompensas, y las que consiguió esta cinta son diversos premios y nominaciones que engrandecieron aún más su legado. Ganó los diez premios Cesar a los que optaba en su año, incluyendo Mejor Película, Director, Actor Protagonista y Secundario; así como el Premio Oscar al Mejor Vestuario, estando nominada en otras cuatro categorías, como Actor y Película de Habla No Inglesa.

En resumen, Cyrano de Bergerac constituye un hito dentro del cine teatral y romántico gracias a su buena dirección y actuaciones, consiguiendo un resultado final inmejorable tanto en calidad como en emoción, embelesando a todos los espectadores con su lírica y su trágica historia de amor. 

lunes, 4 de julio de 2016

Orgullo Palomitero - No Hay Cine Sin Palomitas

Orgullo Palomitero

Bienvenidos a un programa muy especial de No Hay Cine Sin Palomitas. En esta ocasión nos hemos reunido los tres para comentar películas de temática LGTB con motivo de la celebración del Orgullo. Hoy Tom Clad decide tomar las riendas del programa y comentamos nuestras impresiones tras asistir a la marcha celebrada el pasado sábado, para seguidamente comentar tres películas que se han elegido por su especial carácter reivindicativo y simbólico. 
Comenzamos hablando de Fucking Amal, una cinta sueca que aborda la homosexualidad en la adolescencia de una manera realista y sin dramatismos.  Continuamos debatiendo sobre Tomboy, una película francesa sobre un niño transexual a la que Tom tiene especial cariño; sin embargo, tenemos opiniones para todos los gustos. 

Concluimos este pequeño repaso al cine europeo de temática LGTB con Pride, inglesa. La más reciente y conocida película que comentamos en el programa, nos cuentta la alianza entre los mineros en huelga y ciertos colectivos LGTB durante los ochenta; con una sensibilidad exacerbada pero apetecible, con un final memorable.
Los tiempos de las distintas películas son:
0:00:00 Fucking Amal
1:04:13 Tomboy
1:31:02 Pride
Como siempre, hablamos con spoilers,  mucho humor y hoy, dosis especial de reivindicación; así que, ¡coged unas ricas palomitas arcoiris y a luchar por los derechos!

martes, 28 de junio de 2016

Películas Imprescindibles. Moon

 La soledad en la luna


Una vez más venimos a recomendaros una película que a nuestro juicio vale la pena y es imprescindible de ver. En esta ocasión os hablaremos de Moon, del año 2009.

Moon nos muestra la historia de Sam Bell, un astronauta que lleva trabajando tres años en la cara oculta de la luna totalmente solo. Cuando su contrato está a punto de acabar comienza a experimentar extrañas visiones y estas le llevan a investigar su origen, haciendo que descubra algo que cambiará para siempre su vida.

Moon fue una de las grandes triunfadoras en el Festival de Sitges del año 2009, donde consiguió los nada desdeñables premios a Mejor Película, Mejor Actor, Mejor Guion y Mejor Diseño de Producción. Por si esto no era suficiente, también consiguió el premio Bafta al mejor debut de un autor joven y estuvo nominada en la categoría de Mejor Película Británica.

Si hay una cosa que unánimemente destaca en esta cinta es la actuación de Sam Rockwell (Siete Psicopatas, Poltergeist). La película es su personaje y el actor consigue estar a la altura y no deja caer el nivel en ninguno de los 97 minutos que sale en pantalla; porque sí, el actor está en todas y cada una de las escenas de la película. Y para conseguir que el espectador no se canse de él, el actor construye un personaje con el que puedas empatizar, pero sin dejarte acercarte a él demasiado, manteniendo a la gente interesada y desconfiada a partes iguales. Me aventuraría a decir que esta es la mejor actuación del actor en toda su carrera. Muestra carisma, vulnerabilidad y misterio en las cantidades justas y consigue algo que pocos actores han sido capaces, que los espectadores no se cansen de ver a un solo actor en pantalla durante todo el metraje.
Pero Sam Rockwell no está del todo solo en la película. Le acompaña un robot que hace las veces de asistente y amigo del astronauta, y al que interpreta, solo en voz, Kevin Spacey (American Beauty, Sospechosos Habituales) en la versión original. GERTY, que es el nombre del robot, es uno más de los claros homenajes que podemos ver en la película al cine de ciencia ficción de toda la historia. GERTY es el Hal 9000 de Moon, y como tal, es un robot que parece ocultar más de lo que cuenta y del que no sabremos si fiarnos durante todo la película.

Moon está dirigida por Duncan Jones (Código Fuente, Warcraft), quien hasta ese momento era solo "el hijo de David Bowie", y sorprende mucho que esta sea su opera prima, pues demuestra un uso de los tiempos y los planos muy maduros y arriesgados. Como ya hemos dicho antes, la película está plagada de homenajes a películas anteriores de la ciencia ficción, cosa que puede ser tanto una virtud como un defecto; pero Duncan consigue esquivar esa dicotomía y ofrecernos un producto disfrutable para los amantes del género.

Otro aspecto muy destacable y sorprendente de la cinta es la ambientación y el uso que le dan al vacío espacial. No olvidemos que Sam está en la luna solo, y eso se muestra perfectamente en las escenas dentro de la base donde se puede observar cómo el personaje no consigue llenar el cuarto y habla solo, verbalizando esto mismo en los primeros minutos de película y lanzando el primer hilo por el que empatizar con él. Cuando el personaje tiene que salir de la base podemos disfrutar de unos paisajes lunares muy creíbles y agobiantes. Sam, a pesar de conocerse esa zona a la perfección, sabe que puede quedarse atrapado fuera, ya sea por un accidente o por un despiste, y se lo contagia a los espectadores a través de su mirada y su forma de moverse.
El último aspecto que me gustaría comentar es el guion. Moon no destaca por su originalidad y sus giros de guion locos, a pesar de tener algo de las dos cosas. Destaca por su forma superlativa de contar una historia tan antigua y tan humana como es la búsqueda del sentido de la vida y de nuestra existencia. A pesar de ser una película de ciencia ficción, se puede encuadrar más en el género de drama espacial gracias a su forma tan cruda de mostrar el destino de su personaje y la lucha de éste contra él.

En resumen, Moon es una película necesaria. Quizá el mayor pero que se le puede encontrar es que no es un visionado apto para todos los paladares. Quien busque una película de ritmo frenético, continuas sorpresas y escenas explosivas, esta no es su película. Moon es mucho más que todo eso. Es una película con un ritmo constante y perfecto, que solo busca sorprender cuando de verdad necesita sorprender y con algunas de las imágenes más estimulantes y emocionantes de los últimos años. Por todo eso, recomiendo que veáis esta cinta, tanto si eres de los que esperan el primer grupo de cosas, como el segundo. Os prometo que al acabar estareis totalmente implicados en la lucha de Sam y su deseo de conocer la verdad. Haceos unas palomitas sin nada para solidarizaros con la soledad del protagonista y viajad a la luna para ayudarle.

lunes, 20 de junio de 2016

Anton Yelchin. Un prometedor actor - No Hay Cine Sin Palomitas

Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver


Ayer nos enteramos de la muerte de Anton Yelchin, el joven y prometedor actor de la saga de películas de Star Trek, y nos ha dejado bastante tocados.


Anton nació el 11 de Marzo de 1989 en Leningrado, Rusia. Hijo de dos celebridades del patinaje artístico ruso, su familia no tardó en mudarse a Estados Unidos debido a la opresión que sufrían por ser judíos, país donde el joven y prometedor actor desarrolló su carrera artística. Ya desde muy joven entró en el mundo de la actuación y participó en diversos episodios de televisión, pero su meta siempre fue hacer cine.

Empezó a hacerse conocido con su participación en la película Corazones en la Atlantida (2001), una adaptación de un libro de Stephen King, donde compartía pantalla con un grande de la interpretación como Anthony Hopkins (Hitchcock). Ya con este papel empezó a destacar como actor, sobre todo gracias a una interpretación creíble y contenida de un niño de 11 años, que era su edad real. 

Años más tarde protagonizó la película Alpha Dog, donde interpretaba un papel basado en una persona y en un caso de secuestro reales. Pero el verdadero bombazo lo dio en el año 2009 con sus interpretaciones en las películas de Star Trek y Terminator Salvation, donde daba vida a Chekov y Kyle Reese respectivamente. En estas cintas pudo sacar a la luz unas virtudes artísticas que a la larga le reportarian un estilo y carisma propios. En Star Trek pudimos ver su vis más cómica y su capacidad para rebajar la tensión de una escena valiéndose de su actuación facial y vocal. Mientras que en Terminator Salvation nos dejó ver su lado más vulnerable físicamente. En ese mundo post-apocaliptico, el personaje de Anton solo puede malvivir y sobrevivir a duras penas, y eso nos lo cuenta él con su actuación.

Pero si hay una película que marcó a millones de personas y que convirtió a Anton en un actor a seguir es Como Locos (2011). En esta película coincide con dos grandes actrices que, al igual que él, estaba en auge en ese momento. Hablo de Felicity Jones (La teoría del todo) y Jennifer Lawrence (Joy), con quienes crea un triangulo amoroso interoceánico que dejó a muchos jóvenes, me incluyo totalmente, y no tan jóvenes con el corazón roto. Si alguna vez viviste un amor a distancia, no puedes dejar pasar esta preciosa película donde la conjunción de talento joven crea una historia que se siente real y se sufre como tal. Todos los actores valientes viven un momento donde deben decidir si arriesgar por una película más pequeña, pero con más valor, o seguir intentando hacer cintas sin riesgo y casi clónicas. Anton decidió arriesgar y por eso nos regaló esa joya del drama romántico y años más tarde se atrevió a ponerse a las ordenes de Jim Jarmusch en la personal Solo los amantes sobreviven (2013).

En los últimos tres años, el actor fue muy prolífico en cuanto a trabajo, teniendo más de cinco películas por año y encadenando cintas comerciales con algunas de corte más independiente. Podemos destacar entre ellas su aportación en las películas de Los Pitufos, donde pone voz al Pitufo Tontín, su participación en la secuela de Star Trek, repitiendo en el papel de Chekov, y su presencia en una comedia de terror muy original y divertida llamada Enterrando a la ex. Además, este mismo mes se ha estrenado una de las últimas películas que rodó, Green Room, la cual ha cosechado críticas bastante buenas, tanto a su actuación como a la cinta. 

Nunca es fácil despedirse de una persona, y menos cuando las circunstancias son tan trágicas y esa persona es tan joven, por eso os propongo una cosa. Buscad una película de Anton Yelchin, a poder ser alguna de las que he recomendado más arriba, y poneosla. Dejad que el talento y el carisma de este joven actor inunde vuestra vida. Recordadle como lo que pudo ser, un gran actor que tuvo la desgracia de morir tan joven; pero que tuvo tiempo de dejarnos joyas que perdurarán en nosotros. Haceos unas sabrosas palomitas con mantequilla y ved actuar a una persona que amaba su trabajo y le encantaba demostrarlo. 

D.E.P. Anton Yelchin

jueves, 2 de junio de 2016

Películas Imprescindibles. Philadelphia

La importancia de tener moral


Hubo una época no tan lejana donde había temas que eran tabú en todos los ámbitos artísticos. Quien conozca los años 70 de España sabe que el hecho de poder ver un cuerpo semi-desnudo en pantalla se volvía un acontecimiento en sí mismo, y se creó toda una corriente cinematográfica sobre ello. Por eso debemos aplaudir y reconocer cuando directores tan valientes como Jonathan Demme se atreven a llevar historias tan controvertidas al cine como la que hoy nos reúne aquí. Y es que no está de más recordar que el SIDA es una enfermedad que puede llegar a ser mortal y que nos arrebató a grandes artistas como Freddy Mercury y Rock Hudson. Injustamente relacionada con la homosexualidad por la mayoría, el SIDA no conoce de orientaciones sexuales. 

La película nos cuenta la historia de Andrew, un joven y prometedor abogado que es despedido del bufete donde trabaja después de que sus jefes se enteren de que ha contraído el sida. Entonces Andrew decide demandar a sus jefes por despido improcedente, pero no encuentra a ningún abogado que quiera representarle hasta que decide preguntarle a un ex rival negro y homófobo, pero con principios morales sólidos, con quien acaba formando una amistad.

Lo primero que destaca, es el argumento tan novedoso y comprometido que tiene la película. El SIDA era una enfermedad "nueva" en la sociedad americana y, como he dicho antes, estaba injustamente relacionada con la homosexualidad, otro tema espinoso y que aún da qué hablar. Por eso sorprende tanto que un director ya consolidado y que no necesita arriesgar como es Jonathan Demme (El Silencio de los Corderos) se atreviera a crear esta obra maestra.

Y como no es justo cargar todo el peso de calidad en una sola persona, tenemos que destacar el trabajo de guion que Ron Nyswaner hace. A pesar de encontrarnos con una película de abogados, la verdadera fuerza se encuentra en sus personajes y la evolución que sufren. Este hecho se ve perfectamente en sus escenas de juicios, donde, como el personaje de Denzel Whashington dice en un momento, no vemos ningún alarde de espectacularidad ni un giro inesperado.

Tom Hanks, quien ganó el primero de sus dos Oscar consecutivos por esta película, hace una actuación soberbia donde muestra muy diferentes registros, dotándole de veracidad al personaje y empatizando con el espectador desde el primer segundo que sale. A su lado está Denzel Washington el cual construye un personaje que pasa de tener nuestra animadversión a que le apoyemos solo jugando con su actitud ante la cámara.
Algo muy importante a recalcar del personaje de Denzel Washington es su integridad moral y sus principios inquebrantables. Aunque vemos cómo cambia su actitud ante los homosexuales, él nunca reniega de sus verdaderos pensamientos. Al final quizá sea menos homófobo, pero sigue siéndolo, y eso no hace que le tengamos menos cariño. La película no habla de lo malo que es ser homófobo, sino de que hay cosas más importantes como la justicia y la tolerancia.

Por último, me gustaría destacar la increíble banda sonora que contiene la película. Aunque todos, yo incluido, recordamos la impresionante canción que Bruce Springsteen compuso para ella, y que ganó el Oscar de ese año (escúchala aquí), la cinta incluye otra gran canción como es Philadelphia de Neil Young (escúchala aquí), que estuvo nominada ese año también. Dos genios de la música no pueden estar equivocados.

En definitiva, Philadelphia constituye un hito dentro del cine por su modo de mostrar de una forma tan natural unos temas tan complicados como el sida y la homosexualidad. La película contiene algunas de las mejores interpretaciones de su década y una de las canciones más recordadas y queridas de la historia del cine; pero lo verdaderamente importante de ella no es nada de eso, es el mensaje de tolerancia y apoyo a lo que nos es desconocido y un canto a la verdadera vocación de abogado, hacer justicia por encima de los ideales y principios que uno tenga. Por favor, disfrutad de esta película una y mil veces, pues su mensaje nunca caduca. Y hacedlo con unas sanas palomitas arcoíris, que se note vuestro apoyo.