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martes, 8 de agosto de 2017

Churchill -- No Hay Cine Sin Palomitas

Las decisiones en la guerra

El género del drama biográfico siempre ha sido de los más populares entre el publico. Nos encanta saber cómo vivieron las grandes figuras de la historia aquellos momentos trascendentales que ayudaron a escribir su nombre en los libros. Por eso, en los últimos años, hemos podido ver películas como Jobs o Trumbo que nos mostraban la vida menos conocida de estos dos personajes tan importantes en su campo. La película que hemos tenido ocasión de ver esta vez es Churchill y nos muestra, quizá, una faceta algo desconocida del personaje publico.

Churchill nos sitúa en un momento clave de la 2ª Guerra Mundial. Las fuerzas aliadas se están preparando para llevar a cabo la Operación Overlord, la cual puede suponer un gran avance hacia la derrota nazi o una gran derrota ante ellos. Por eso Winston Churchill tiene dudas acerca de la operación, no quiere ser recordado como el líder que llevó a la derrota a su pueblo. Los tres días hasta el Día D serán cruciales para el desarrollo de la operación.

Dirigida por Jonathan Teplitzky (Un largo viaje), Churchill aprueba en cuanto a conseguir ser una cinta correcta y entretenida. El director consigue imprimir una dirección clásica y de desarrollo algo repetitivo, siendo lo primero de esto nada malo y lo segundo algo que no molesta. Es muy consciente del tipo de película que está dirigiendo y por eso no intenta alardear de visión ni de originalidad, construyendo una cinta disfrutable y amena que ayuda a conocer a la persona privada detrás del personaje Winston Churchill antes que a la persona pública.

Un aspecto que quizá puede lastrar a la cinta es su carácter más teatral que cinematográfico. El guion, posiblemente influenciado por el presupuesto de la cinta, está encorsetado en espacios cerrados y conversaciones, dejando la acción visual a la imaginación del espectador. Y aunque esto no es un aspecto malo per se, puedo hacer pesado el visionado a quien busque algo más de emoción. Todo lo que se muestra tiene potencia, pero se diluye en la contención desbordada de los actores y en la decisión de centrar la película en un momento especifico de la historia, con lo que esto conlleva (poco desarrollo de personajes, o muy brusco).

En el plano actoral destaca Brian Cox (La autopsia de Jane Doe, El origen del planeta de los simios) en el difícil papel de Winston Churchill. Personificar a un personaje real es una de las decisiones más controvertidas que un actor tiene que tomar, pues siempre existirá la comparación con la realidad, y casi nunca se sale ganando. Por eso, el trabajo de Cox, aunque correcto, no llega a emocionar como debería. Esto no significa que su actuación no sea buena, el problema que tiene es la falta de alma que presenta en su retrato del Primer Ministro en algunas escenas dramáticas. Se ve la intención, pero no consigue el efecto deseado. Dándole la replica nos encontramos a Miranda Richardson (Saga Harry Potter), quien hace el papel de la esposa de Churchill y la persona que más sufre las consecuencias de la guerra y del carácter del Primer Ministro. Aunque breve, el papel de Richardson es muy agradecido y calculado, teniendo momentos de lucimiento que la actriz sabe aprovechar. En la película también podemos encontrar a John Slattery (Mad Men), en el papel del que fuera luego presidente de los EEUU Eisenhower, y a James Purefoy, quien sorprende con una remarcable actuación como el Rey Jorge VI.

En resumen, Churchill es una muy correcta cinta que muestra un momento no tan conocido de la vida de Winston Churchill, ayudandonos a conocer mejor a la persona y el por qué es uno de los políticos y britanicos más queridos y famosos de la historia. Si sois fans del género biográfico y queréis conocer mejor al personaje, no dudéis en acercaros al cine, comprad las palomitas más patrióticas que veáis y ved esta película.

martes, 1 de agosto de 2017

Regreso a Montauk - No Hay Cine Sin Palomitas

Amores sufridos son los más queridos

Lo admito, soy un gran enamorado de las películas románticas. Y si son de antiguos amores que se reencuentran, tienes mi visionado garantizado. No creo que descubra a nadie el poder que tiene el cine en nuestra vida cuando tratan temas que conocemos y plasman con imágenes lo que nosotros creemos nuestra vida, y que quizá lo sea. Por eso estas películas me atraen, porque uno ha vivido ya cosas en la vida y le gusta ver, o más bien le gusta sufrir, una representación idealizada de lo que pudo ser y no fue, o de lo que pudo haber sido y quizá sí fue. Hoy vengo a hablar de Regreso a Montauk, una película que intenta contar, una vez más, una historia de reencuentros.

La cinta nos cuenta la vida de Max Zorn, un escritor ya entrado en años que viaja a Nueva York para presentar su última novela, una historia de amor personal que vivió en esa misma ciudad 17 años antes y que no terminó bien. Una vez en la ciudad, Max se ve obligado a revivir esa historia y retomar el contacto con la mujer que la vivió.

Dirigida por Volker Schlöndorf (El cuento de la doncella de 1990), Regreso a Montauk no destaca por ser un ejemplo claro de lo que podríamos llamar cine romántico de reencuentros. Y no porque no lo intente. Vaya por delante que el que aquí escribe ha disfrutado de la película mucho, pero es consciente de que el veterano director intenta imprimir un ritmo y un estilo original a la cinta, sin conseguir completamente el resultado buscado y sin dejar clara su forma. Aunque tampoco hay que ser catastrofistas, estos fallos de ritmo no impiden que la película sea disfrutable.

Otro aspecto del que quiero hablar es del guion escrito por el propio director y por Colm Coibin (Brooklyn), el cual se nutre claramente de la inspiración de la trilogía Antes de..., específicamente de Antes del atardecer, dándonos un reencuentro incomodo de los personajes, unas conversaciones profundas del sentido de su relación y unos arquetipos de personajes muy parecidos. Pero el problema que presenta el guion no es su inspiración, es la sensación a repetición que deja a quien haya visto las obras originales. La mayor diferencia entre los dos productos es la forma en que cuentan las historias, pero mientras una fue original en ese aspecto, la otra no se preocupa en actualizarse y repite los errores que la primera pudiera tener. Pero no todo es malo en el texto, pues si algo se agradece en el mismo es la autoconsciencia que presenta en algunas escenas del producto que está siendo.

Y por fin llegamos a lo que de verdad hace recomendable la cinta, sus actores. Regreso a Montauk está protagonizada por un Stellan Skarsgård (Piratas del Caribe) que construye un personaje con el que te puedes identificar fácilmente y que no deja de ser un hombre normal que no ha podido olvidar un amor de hace años. Enfrente tiene a una Nina Hoss inmensa que le da la réplica y mejora mucho la película con su Rebecca, el amor del pasado. No quiero descubrir demasiado de su personaje, aunque tampoco tenga nada excesivamente original, para que quien quiera pueda ver la cinta sin esa información. Lo único que puedo y quiero decir de ella es que es, quizá, el personaje mejor construido de toda la historia y el que al final da sentido a la emoción que la cinta despierta en el espectador. Realmente, sin Nina Hoss, la historia no sería ni la mitad de interesante y emocionante de lo que es.

En resumen, Regreso a Montauk nos cuenta una historia de segundas oportunidad y egoísmo, aprovechando el viaje para reflexionar sobre las decisiones del pasado y su peso en nuestra vida. Se la recomiendo mucho a quienes, como yo, son un alma romántica encadenada a un pasado que nunca volverá y que disfrutan de ver una representación idealizada de lo que les gustaría que fuera o hubiera sido su vida. No esperéis ninguna joya del cine, aunque la historia que cuenta os parecerá haberla sentido como propia. Haceos unas palomitas con todo el amor que podáis y emocionaros con la película. No me dejéis solos en el sentimiento.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Norman: el hombre que lo conseguía todo


Norman: el hombre que lo conseguía (casi) todo

Viendo esta película no he podido evitar acordarme del carismático hombre de negocios Edward Lewis, personaje al que Richard Gere dio vida en la inolvidable Pretty woman. ¿Cómo sería su vida 27 años después? Pues bien, yo me hago ilusiones y quiero pensar que Joseph Cedar, guionista y director ha querido darme respuesta con su filme Norman, el hombre que los conseguía todo, aunque vaya, seguro que no tiene nada que ver.


En esta película, Richard Gere da vida a Norman Oppenheimer, un hombre de negocios que parece no  estar en su mejor momento pero eso sí,  persistente como él solo, con mucha labia y don de gentes, capaz de ponerse en contacto con las altas esferas y de crear relaciones entre sí a base de charlatanería y promesas vacías. Norman parece conocer a todo el mundo, pero nadie conoce a Norman, no sabemos nada de su pasado, ni siquiera de su presente, y esto es algo que lo convierte en un personaje tan interesante como enigmático. Norman un día “hace panda” con un político del gobierno hebreo, que a los tres años acaba siendo primer ministro, esto hace que la película despegue y que la vida de nuestro protagonista cambie totalmente y  entre en una vorágine de negocios, llamadas, reuniones, favores y sobre todo mentiras, muchas mentiras.

Lo más destacable de la cinta de Cedar es el propio Richard Gere, que pese a no ser santo de mi devoción, alcanza una de sus cotas más altas como actor en su interpretación, en la que por fin deja de mostrar esa carita de “soy madurito guapete, lo sé, pero hago como que no” y que pese a la dificultad de interpretar a un personaje tan misterioso consigue que la película funcione y que uno mantenga el interés durante sus casi dos horas de duración. Sin embargo la complejidad del argumento de la película y su enrevesado (y a veces caótico) guión, hace que uno se pierda a ratos y se ponga a pensar en un bizcochito bailando twist. A todo esto hay que añadir que el gran número de secundarios, que pese a ser representados muy correctamente por interpretes de la talla de Steve Buscemi, Michael Sheen o Charlotte Gainsbourg, terminan siendo meras marionetas de una enrevesada trama que hace que se pierdan en el olvido. Todo esto enderezado con una banda sonora que parece sacada de una comedia de Woody Allen y una realización correcta pero no destacable convierten a esta película en una de esas obras que se quedan a medias y terminen siendo una de esas que si la ves bien, pero si no, bien también.

Ya saben, si quieren ver a un Richard Gere crepuscular y en estado de gracia compren palomitas y pónganse a la cola para ver  Norman, el hombre que lo conseguía todo y déjense llevar durante el visionado de la misma. Eso sí, olvídenla lo antes posible, que no hay tanto espacio en la cabeza como para guardar tanta película.

domingo, 2 de abril de 2017

Ghost in the shell -- No hay cine sin palomitas

Popcorn in the shell (critica + podcast)

Hemos tenido la oportunidad de ver Ghost in the shell la semana pasada. con Scarlett Johansson (Lucy), esta basada en el cómic Ghost in the shell. En un futuro cercano Major pertenece a un grupo de élite que es la especializada en crímenes tecnológicos.

Es una película que se centra más en los efectos visuales que en el guión en sí o en captar al espectador. La elección del personaje que interpreta a Major (Scarlett Johansson) es bastante desafortunada, ya que ademas de no ser el perfil imaginado para el papel, la interpretación que hace es bastante inferior a la del resto del reparto. Hubo bastante polémica por la elección del personaje ya que deberían haber cogido una actriz asiática en lugar de una actriz occidental para interpretar al personaje y creo que el resultado de esa elección destaca en la película.

Una película que intenta sobre explotar los efectos especiales y eso hace que las interpretaciones de los personajes se vean bastante mermadas. Los escenarios de la ciudad recuerdan bastante a Blade Runner y parece que no han pasado los años.

Si eres fan de la historia de Ghost in the shell te recomiendo que cojas tu palomitas y entres en cualquier otra sala del cine.

viernes, 24 de marzo de 2017

Redención -- No hay cine sin palomitas

La clásica caida del héroe

Redención nos cuenta la historia de un boxeador (Jake Gyllenhall) que esta en lo más alto de su carrera, pero un hecho trágico hará que caiga en desgracia y tenga que hacer todo lo necesario para reponerse por el bienestar de su hija.

Lo que más nos ha sorprendido de la película es que es bastante clásica, el boxeador que cae en desgracia y tiene que hacer todo lo necesario para reponerse, aunque el guión ya lo hemos visto muchas veces en el cine, la forma en la que está rodada y sobretodo la interpretación de Gyllenhall hace que estemos pegados a la butaca durante todo el film.

La película está dirigida por Antoine Fuqua, del que ya hablamos en el especial de Denzel Washington y sin duda que si una cosa sabe hacer bien es dirigir.

Otra de las cosas que destacamos es la banda sonora, que contiene canciones originales de Eminem y sin duda es la mejor elección para una película de esta temática.

Una de las cosas más interesantes de la película es que parece dos en una, por un lado vemos la caida del heroe y por otro lado la redención que da título a la película, es una forma muy clásica de contarnos la historia del periplo del héroe, pero no por ello nos aburre.

La película, aunque es de 2015, se estrena en nuestro país este fin de semana, y la verdad es que se ha hecho esperar, pero este fin de semana por fin las podremos disfrutar en nuestras pantallas con un buen bol de palomitas.

Una historia de locos -- No hay cine sin palomitas

Un pueblo en busca de justicia

Esta película dirigida por Robert Guédiguian nos cuenta de una forma cercana y familiar el conflicto que existe entre el pueblo turco y el pueblo armenio. Vista desde los ojos de una familia armenia que vive en Marsella.

Si leéis sinopsis por internet posiblemente os estáis destripando toda la película. Desde este blog creemos que es mejor ir al cine sin saber nada, para ir acompañando al joven Aram (Syrus Shahidi) por el conflicto que carga su pueblo desde hace varias generaciones.

La historia nos la muestra desde una forma, como ya hemos comentado, bastante familiar, como si acompañáramos a la familia de Aram por esta tragedia.

Sin duda, esta es una película para ver en versión original, ya que juega con los diferentes idiomas. Además podremos disfrutar más de las interpretaciones de los actores.

Sin duda destacamos la interpretación de Ariane Ascaride (Anouch Alexandrian) la madre de Aram y la auténtica protagonista del film, Ariane nos muestra la tensión de una madre que se debate entre sus creencias y la actitud de su hijo.

Una película que nos enseña una parte de la historia para muchos desconocida, aunque es una película de narración lenta y contemplativa, lo compensa por el fondo de la historia y la interpretación de su actores.

No dudeis este fin de semana en acudir a vuestro cine VOSE más cercano a aprender un poco más de historia a través de este film, eso sí las palomitas son imprescindibles.

viernes, 27 de enero de 2017

Fences -- No Hay Cine Sin Palomitas

De paternidad y fracaso personal

El cine siempre se ha nutrido de grandes obras de teatro. No hablo de su vertiente musical, de algunos de estos musicales hablamos en nuestro reciente programa de radio; hablo de grandes dramas teatrales como Agosto, Incendies, o casi la bibliografía completa de Shakespeare, destacando sobre todo las adaptaciones de Kenneth Branagh y su Hamlet en particular. A pesar de la simpleza que puede aparentar, estas adaptaciones tienen la difícil tarea de conseguir alejarse del estilo teatral que adapta en pos de un estilo más cinematográfico. No todos toleran el teatro, igual que no todos toleran los musicales; por eso estas películas intentar alejarse, aunque existen casos que no lo hacen y nunca ha sido un problema para los espectadores.

Fences nos cuenta la historia del matrimonio negro Maxson en los años 50. Troy es un exjugador de béisbol, que malvive como basurero y dedica todo su dinero a la subsistencia de su familia, que la completan dos hijos, uno adulto que solo le visita para pedir dinero y otro adolescente al que se le presenta la oportunidad de triunfar como jugador de fútbol americano. Pero la frustración por su propio fracaso hará que Troy no le ponga fácil las cosas a su hijo.

Denzel Washington dirige y protagoniza esta adaptación de un clásico del teatro americano que ya protagonizó y por el que ganó un premio Tony. Junto a él está, y estuvo en el teatro, Viola Davis, quien también ganó el premio Tony por hacer el mismo papel que en la cinta, haciendo de su mujer en la ficción. Juntos muestran lo que ya mostraron sobre las tablas, una química y un entendimiento total, aportando una fuerza genuina y preciosa a las imágenes. Aunque la cinta peca de ser demasiado teatral, excepto por un par de escenas, todo se desarrolla en la casa de la familia y en lugares específicos; la emotividad y fuerza de la historia hacen que se perdone ese pequeño detalle.


Como ya he dicho, la película está protagonizada por Denzel Washington y Viola Davis, dos actores más que reputados que en esta ocasión vuelven a asombrar con unas poderosas actuaciones que harán que cualquiera que vea la cinta no pueda olvidarles. Ambos muestran la desesperación y la lucha de sus personajes como si la estuvieran sufriendo ellos mismos. Otros actores que salen en la película son Mykelti Williamson (el inolvidable Bubba Blue de Forrest Gump) o Stephen Henderson, los cuales aportan ternura y seriedad, respectivamente, a la historia y sirven como catalizadores de distintos conflictos que se plasman en pantalla.

El guion de la película es una adaptación bastante fiel al original, el propio autor de la obra trabajó en el guion de la película hasta su muerte en 2005, momento en que Tony Kushner recogió el material hasta el día de hoy. Este hecho, el que la obra original se escribiera en los años 80, no hace que deje de sorprender la fuerza y la cercanía de los conflictos que se muestran, sobre todo por ser temas "universales". La sensación de fracaso personal, la envidia a los hijos por las posibilidades que uno nunca tuvo, la monotonía del día a día,... Todo son sensaciones que prácticamente todos hemos vivido o viviremos, y en la cinta están mostrados con mucho cuidado y realismo.


No querría terminar sin sacar algún problema a la película. Es cierto que yo, como persona, la he disfrutado mucho, me he emocionado, he vibrado con los personajes y los he querido y odiado cuando tenía que hacerlo. Pero también es cierto que la puesta en escena, tanto de decorado, como antes he comentado, como de actuaciones, soberbias, no se me vaya a entender mal, son excesivamente teatrales. Exageración de aspavientos que rozan la sobreactuación, limitación espacial de movimiento,... todo son problemas que hay que resolver en la puesta en escena de una obra de teatro al cine, y Fences tiene algunos momentos donde estos problemas son evidentes. Ninguno desmerece al conjunto, pero son remarcables.

En definitiva, Fences es una gran película a la que quizá le pueden sobrar unos minutos, pero que se hace interesante y soberbia en cada uno de ellos. No dudes en convencer a tus amigos y familiares y llevalos a ver esta cinta al cine. Estamos ante una de mejores duplas de actores y actuaciones de este año, y están en una de las mejores películas de este año. Así que no esperes más y disfruta de la película con una ricas palomitas. No se puede pedir más.

viernes, 13 de enero de 2017

Figuras ocultas -- No Hay Cine Sin palomitas

La lucha por lo que se merece

Me encanta el cine para madres. Que no se me entienda mal con el concepto. El llamado "cine para madres" es un logro en sí mismo. Como dice Juan Sanguino en su muy recomendable artículo Los siete tipos de películas que aprendimos a disfrutar con nuestras madres: "(...)al final todo se reduce a si una película está bien hecha o no, a si nos engaña como espectadores o si es honesta en sus intenciones desde el principio." Por supuesto que hay mejores y peores películas que metemos en esa categoría, pero creo que todos entendemos el concepto "cine para madres".

Figuras Ocultas narra la historia de tres mujeres afroamericanas que trabajaron para la NASA en la década de los sesenta, en plena carrera espacial y en medio de la lucha por los derechos civiles de la gente de color, en el proyecto de poner a un hombre en órbita sobre la Tierra.

Dirigida por Theodore Melfi (St. Vincent) y protagonizada por Taraji P. Henson (El curioso caso de Benjamin Button), Octavia Spencer (Criadas y señoras, saga Divergente) y Janelle Monáe, Figuras Ocultas es una excelente película que busca y consigue emocionar al espectador gracias a una historia, real por cierto, de superación personal.


Gran parte de su buen hacer recae en unas actrices protagonistas con un carisma y una química impresionantes. Cada una sabe el papel que cumple en la función y se las ve cómodas en él. Destacan Taraji P. Henson, en quien recae el papel más protagonico de la cinta y quien mueve la historia, en el papel de Katherine G. Johnson, la verdadera heroína detrás de la victoria de los EEUU en la carrera espacial, y Octavia Spencer haciendo de Dorothy Vaughan, una importante luchadora por los derechos laborales de las mujeres, sin importar su color de piel. Ambas regalan una actuación soberbia y llena de ternura que hará las delicias de cualquier persona con corazón. Las acompaña la estrella del pop Janelle Monáe en el papel de Mary Jackson, una matemática cuyo sueño es poder estudiar ingeniería aeroespacial.

Como buen happy place, Figuras Ocultas aprovecha los coloridos y alegres vestidos que visten las protagonistas para contrarrestar una historia dramática de desigualdades. El director no se deja llevar en ningún momento por la dureza de lo que están viviendo, creando un retrato del racismo más palpable y realista de lo que estamos acostumbrados. Esto, ayudado de un guion muy ágil, sorprendentemente ágil la verdad, hace que la película, que dura un poco más de dos horas, no se haga pesada ni larga, dejando un regusto dulce y emotivo en el espectador.


Con todo esto, no puedo dejar de recomendar a todo el mundo que llame a su madre y le proponga ir al cine a ver esta delicia de película. Estoy seguro de que tanto ella como vosotros saldréis con la sensación de haber aprovechado el tiempo, porque si de algo no se puede dudar en el momento en que te pones a ver Figuras Ocultas es que vas a ver un entretenimiento eficaz y del que saldrás feliz. No os olvidéis de comprar las palomitas a la entrada, son el motor que llevará vuestro disfrute aún más al espacio.

martes, 10 de enero de 2017

Contratiempo - No Hay Cine Sin Palomitas

El poder del dinero

Ya he contado alguna vez que los thrillers españoles son un género muy denostado en nuestro país, a pesar de ser de lo que mejor se nos suele dar. Tenemos grandes directores de suspense como Alejandro Amenábar (Regresión), Juan Antonio Bayona (Un monstruo viene a verme), Alberto Rodríguez (La isla mínima, El hombre de las mil caras) o Rodrigo Cortés (Enterrado), y aun así no valoramos sus películas, por lo general, con la misma efusividad que valoramos los suspenses americanos, por ejemplo. Nunca llueve a gusto de todos y no se puede pedir que algo guste a todo el mundo por igual, y precisamente eso es lo que pasa cuando salen películas como la que venimos a tratar hoy.

Contratiempo nos cuenta la historia de Adrian Doria, un joven empresario de éxito acusado del asesinato de su amante en un hotel de las montañas. Para intentar limpiar su nombre, contrata a Virginia Goodman, la mejor preparadora de testigos del país y la única persona que puede conseguir que Adrian no salga culpable del juicio.

Mentiría si dijera que la película, de inicio, no me generaba sentimientos encontrados. Por un lado me encantan los thrillers y ese juego que se crea con el espectador de ver si es capaz de descubrir la resolución de la historia antes de que la cinta la muestre; y por el otro está Mario Casas. Sé que no es justo con el actor seguir amparándose tras su carrera y el tipo de actor que ha sido desde sus comienzos; pero inconscientemente lo hacemos. No nos mintamos, Mario Casas es un reclamo publicitario para que más gente joven, sobre todo chicas, se acerque a ver esta cinta, y me parece justo siempre que el actor sea capaz de demostrar que puede estar ahí. Por suerte para él y su carrera, sale bien parado.


 Dirigida por Oriol Paulo, director de El Cuerpo, Contratiempo es un thriller más que decente y bien rodado que muere un poco por culpa del exceso de soberbia del director y guionista. Como dice Luis Martínez en su crítica para El Mundo: "Por supuesto, nada es lo que parece en un delirante juego a lo 'Brian de Palma' de noches y espejos. El problema, que lo hay, reside en el exceso. Tantos son los riesgos, tantos los desvaríos, que el triple salto mortal con el que se quiere concluir el gran número final se antoja literalmente mortal." Los excesos y desvaríos a los que se refiere no los desvelaré yo aquí, Dios me libre. Aunque he dicho que muere un poco por su culpa, en mi caso el cadáver llega caliente al apoteósico final y el regusto que deja la cinta es muy placentero. No está cerrada de forma magistral, pero sí de forma más correcta que la anterior película del director, cosa que se agradece. 

Como la parte del guion es primordial en este tipo de película, y en esta aún más, no ahondaré mucho en él. En mi opinión, Contratiempo está bastante bien escrita, creando unos hilos narrativos y unas escenas que se sostienen en su mayoría, y aportando giros de guion al espectador para que no tenga la intención de levantarse de la butaca en ningún momento. Quizá aquí es donde más arriesga el guionista y donde puede salir peor parado, pues aunque a todos nos gustan los giros de guion, en especial cuando están bien escritos, en este caso peca de querer cambiar todo cada 10 minutos, pudiendo llegar a confundir al espectador y perdiendo fuerza en los giros por simple cansancio.


 Como ya dije al inicio de esta crítica, Mario Casas protagoniza la cinta y sale bastante bien parado de ella. Su personaje, un joven empresario con éxito acusado del asesinato de su amante, no es algo fácil de encarar. La evolución que presenta el personaje, y por ende que muestra el actor, es complicada, teniendo que contar más con su mirada que con sus palabras y cambiando detalles de su actuación respecto pasan los recuerdos. Además de Mario Casas, la película está protagonizada por Ana Wagener en el papel de la preparadora de testigos y por Bárbara Lennie en el papel de la amante muerta. Aquí es donde de verdad se valora el trabajo de Mario Casas. Los duelos interpretativos que mantiene con ambas actrices son excepcionales, consiguiendo mantener la replica en casi todas las escenas a pesar del gran nivel que ellas muestran. A destacar el papel de Bárbara Lennie por las mismas razones antes expuesta para Mario, ella también tiene que modificar su actuación en función de la historia que se va contando, creando diversos papeles en un mismo personaje.

En la película destaca primordialmente una fotografía cuidada y que diferencia bien los momentos del pasado y los del presente gracias a un uso del color muy interesante. Además, el trabajo de producción y búsqueda de localizaciones ayuda a la historia, desde la carretera boscosa donde se desarrolla gran parte del metraje hasta el hotel donde ocurre el asesinato de la chica todo está lleno, todo está perfectamente ambientado y cuenta su propia historia.

 En resumen, Contratiempo constituye un gran entretenimiento y un muy buen thriller para el cine español. Si eres amante del género o quieres ver una película que te mantenga intrigado y no te dé respiro, no dudes en ir a verla al cine. Pero tened cuidado al tragar las palomitas, no vayáis a hacerlo cuando se descubra la verdad de todo.

sábado, 7 de enero de 2017

¿Tenía que ser él? - No Hay Cine Sin Palomitas

El género cuñado, oh. 

Uno va a ver ' Why Him? (¿Tenía que ser él?)' pensando lo que va a ver. Se hace a la idea, medita, se acuerda de lo bonito del hecho que haya variedad de ofertas para todo tipo de público y se mete en la sala. '¿Tenia que ser él?' es el último capricho de Ben Stiller y James Franco, un producto en el subsuelo, englobado dentro del género "ideal para gente básica". Stiller produce y Franco produce y protagoniza, porque es muy artístico el chico y muy creativo, siempre inquieto. Lo de "protagonizar" vamos a cogerlo con pinzas, porque se pasea haciendo de él mismo, con un guion escrito por John Hamburg, especialista en este género tan bonito.

Una pija se lía con un cretino nuevo rico y la familia de ella va a conocerlo. Qué risa, qué frescura. El padre de la niña es Bryan Cranston (Trumbo, Infiltrado), nuestro creador de drogas favorito. Se nota que el señor tenía ganas de cobrar un pastón por no hacer nada. No se hace nada porque el guion no da pie, no ocurre nada, es una sucesión de chistes malos y tópicos mil veces vistos, sin gracia ninguna. No falta la escena escatológica, algo debe de hacer mucha gracias a la humanidad, por lo visto. Para colmo hay que soportar unos diálogos horrendos que encima el doblaje tiene que adaptar, resultando una vergüenza ajena de la que conviene huir. O no. El cartel no engaña. El trailer tampoco. A tu cuñado idiota le va a encantar.

Es muy importante que el guion de este tipo de comedias tenga una moraleja de saldo para que tu cuñado salga del cine pensando que es inteligente porque un James Franco recién salido del gimnasio le ha enseñado que las apariencias engañan y lo importante es la bondad. Una moraleja que se sabe contiene el guion sin terminar de leer la sinopsis oficial. Para colmo, tanto el texto como la cinta en general es presuntuoso, mostrando una tecnología absurda, un asistente de voz graciosete y mucha referencia a cosas de Internet, para que se note que está rodada en 2016. Todo al nivel del subsuelo, por supuesto. Zoey Deutch tiene el personaje más agradecido y en la película aparece preciosa. No parece que esté en piloto automático, cosa que se agradece.

Recomendable si tienes una reunión de amigos del instituto o algo así, con un montón de gente básica que se reirá mucho con chistes de hacer caca y escenas del estilo. En ese momento, durante la proyección, puedes coger las palomitas, metértelas enteras en la boca, atragantarte y pasar un buen rato mientras los cuñados intentan salvarte la vida. Igual no sale de esa, pero habrá risas con más sentido que las que tiene el guion de esta cosa.

miércoles, 4 de enero de 2017

Land of mine (Bajo la arena) -- No hay cine sin palomitas

Desactivando palomitas

Estamos acostumbrados a ver muchas películas que tratan sobre la segunda Guerra Mundial, incluso sobre la post-guerra, pero esta historia nos cuenta una segunda "guerra" que se libró en las playas de danesas. Jóvenes alemanes soldados fueron obligados a despejar las playas de minas alemanas. Esta es la historia que nos cuenta el director y guionista Martin Zandvliet en Land of mine (Bajo la arena), Zandvliet nos relata los maltratos que sufrieron los soldados, la mayoría jóvenes, en ese momento poco conocido de la historia.

Sin duda una película relatada de una forma muy realista en la que podemos ver el terror en los ojos de los jóvenes cada vez que se enfrentan a las minas de la playa, una historia que no deja indiferente a nadie. Aunque hemos de reconocer que la hora y media que dura la cinta se nos ha hecho bastante larga. 

El film nos relata los hechos de una forma tan veraz y realista que llega a convertirse en muchos momentos en una película contemplativa que se hace pesada, aunque tenemos que destacar la interpretación de los diferentes actores que hace que te pongas en su piel y sufras a lo largo de la película. Tenemos que destacar la interpretación de Roland Møller (Sargento Rasmussen) que tiene la evolución más notable a lo largo de la película pero de una forma muy orgánica.



La cinta tiene una fotografía fría aunque un tanto convencional que pretende transmitir la crudeza y el frío de la situación que sufren los protagonistas, al igual que la banda sonora, y sobretodo los momento de ausencia de la misma.

Una película que nos muestra un trozo de historia poco conocida de la guerra, que hará que nos identifiquemos con los personajes y suframos, pero no nos podemos olvidar las palomitas para pasar este mal trago.

viernes, 30 de diciembre de 2016

La autopsia de Jane Doe -- No hay cine sin palomitas

Autopsia de una palomita

Hemos tenido el placer de ver La autopsia de Jane Doe, una película inglesa dirigida por André Øvredal. El film que se llevó este año el premio especial del jurado en el festival de Sitges, nos relata la historia de la autopsia de una joven que es encontrada en un brutal crimen, pero el cuerpo a simple vista no muestra señales de violencia alguna. Poco a poco el médico forense ayudado por su hijo tendrán que ir desvelando el secreto que guarda el cuerpo de la joven desconocida.

Sin duda una de las películas de terror que más nos ha sorprendido este año, y es que cuenta con un guión muy original que el director sabe plasmarlo a la perfección en pantalla. 

La película te mantiene intrigado desde el principio, deseando descubrir a cada paso los misterios que esconde el cadáver. A diferencia de otras películas de terror, la banda sonora esta muy bien llevada, te sorprende y no abusa de los sustos sonoros, sino que simplemente el ambiente, el escenario y por supuesto las interpretaciones de los dos protagonistas principales (Emile Hirch y Brian Cox), son las encargadas de meternos esa incomodez en el cuerpo características de estas películas de terror.

La química existente entre los dos protagonistas hace que rápidamente empatices con ellos, y que te creas su relación padre e hijo. Cómo se desenvuelven por el escenario, ya que el noventa por ciento de la película se desarrolla en la morgue del padre, una morgue antigua pero cuidada que hace que te metas, si cabe, aún más en la película. Al ambientarse casi toda la película en esta morgue, se pensaría que la fotografía es muy convencional, pero destaca y nos envuelve completamente en cada escena.

Sin duda una apuesta segura para pasar un rato incomodo y un poco de miedo, en el cine se oían risas nerviosas pero aún así nos acompañaron nuestras fieles palomitas para infundirnos un poco de valor y sobrellevar esta autopsia.

martes, 20 de diciembre de 2016

Frantz - No Hay Cine Sin Palomitas

El recuerdo en periodo de entreguerras

En la historia del cine existen multitud de películas ambientadas en los tiempos inmediatamente anteriores, durante y posteriores a la Segunda Guerra Mundial; pero no existen muchas que nos cuenten lo mismo en la Primera Guerra Mundial, y que nos posicione en el lado alemán aún menos.

Frantz nos sitúa en una pequeña ciudad alemana tras la I Guerra Mundial. Anna (Paula Beer) va cada día al cementerio a lamentar la pérdida de su novio Frantz, que murió en una batalla en Francia. Un día se encuentra con Adrien (Pierre Niney), un joven francés que ha ido a depositar flores en la tumba de Frantz y cuya presencia en un país que acaba de perder la guerra enciendo pasiones encontradas.

Dirigida por François Ozon, director de cosas tan dispares como En la casa y Joven y bonita, Frantz se descubre como una preciosa y desgarradora película donde el recuerdo y el dolor por la perdida son el motor de la historia. Aunque la historia no sea del todo original, está parcialmente basada en un clásico teatral francés de Maurice Rostand, el cual también inspiró la película Remordimiento de Ernest Lubitsch; la gran diferencia que presentan estas obras respecto a la que hoy nos trae aquí es que, mientras en la obra original y la película de 1932 la visión que se da es la francesa, en esta vemos todo a través de los ojos de la joven novia del soldado alemán. Este recurso hace más interesante si cabe la historia, pues nunca se explora el sentimiento del pueblo vencido en este tipo de obras.
 La película está protagonizada por Paula Beer, una joven actriz alemana poco conocida fuera de sus fronteras, quien no solo consigue hacer el personaje de Anna suyo, sino que deslumbra en cada escena que interviene con una elegancia y una actuación que hacen pensar en el futuro brillante que le puede esperar. Junto a ella vivimos multitud de cambios y la actriz sabe guiar al espectador a través de todos ellos y hacerles participes de todos sus sentimientos. No sorprenderá a nadie que la actriz consiguiera el premio a la Mejor Actriz Joven en el pasado Festival de Venecia por su actuación en esta cinta. Junto a ella se encuentra Pierre Niney, actor que empieza a ser más reconocido en nuestras fronteras gracias a la película Yves Saint Laurent, papel que le dio un Premio Cesar. Pierre no se queda atrás en la película y nos regala un personaje atrayente y misterioso al que no se le puede quitar los ojos de encima. El perfil del actor ayuda en este caso, pues su extraña belleza, o la mezcla de ella y de su falta de ella, apoyan que el personaje tengo un carácter huidizo y lastimero, así como un carisma especial que hacen que los personajes y los espectadores sientan cierta conexión con él.

Un aspecto muy interesante de Frantz es el uso de la fotografía que da el director. Como su cartel muestra, la cinta está rodada en blanco y negro; pero aquí el director se guarda una agradable sorpresa hacia el espectador, ya que en ciertos momentos de la narración la imagen pasa al color de forma orgánica, y me atrevería a decir que bella, para apoyar los sentimientos que los protagonistas están experimentando. No es mi intención desvelar el secreto detrás de estas transiciones, pues su importancia es más personal e individual que una intención de crear un estándar global para la sala. Aparte de ese cambio en la fotografía, la película desprende un aroma clásico que hará las delicias de los más aficionados al cine. 
No querría terminar sin destacar el enorme trabajo de recreación, dirección y escritura que se notan en Frantz. La recreación de la sociedad alemana y francesa de la época, así como de la ambientación del pueblo y el resto de ciudades que nos muestran, son soberbias, por no decir perfectas. Aunque contiene algunas licencias artísticas, el guion de la cinta es un viaje lleno de mensajes antibelicistas y sobre el valor del perdón y de la valentía para llevarlo a cabo. Y la dirección de Ozon no es otra cosa que perfecta, sabiendo dar sentimiento a las escenas sin llegar a abrumar al espectador con emotividad y controlando el ritmo de la película para que no se pierda en medio de todo el caos reinante de la época.

Con todo esto, no puedo dejar de recomendar esta película a todo aquel que quiera disfrutar del cine bien hecho y de calidad. No dudéis en acercaros al cine más cercano donde pongan Frantz y dejad que esta historia os inunde y os emocione como si nunca hubierais visto nada igual. Y nunca os olvidéis de las palomitas, ya sean en blanco y negro o de colores, para acompañaros en este viaje.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Que Dios nos perdone

Cuando Dios ya no puede ayudar

El género del suspense siempre ha sido uno de los predilectos de la cartelera española. Por lo general es un tipo de película que nos gusta y sabemos hacer bien si nos ponemos serios en el empeño. Por eso no sorprende, aunque pueda llegar a cansar, que cada año salgan un par de películas patrias excepcionales que utilizan este género y que nos mantienen pegados a la butaca los minutos que duren. Sin ir más lejos, este mismo año hemos tenido grandes películas como Tarde para la ira (podcast) o El hombre de las mil caras (podcast) que nos han hecho vibrar y contener la respiración.

Que Dios nos perdone nos cuenta la historia de Alfaro y Velarde, Roberto Álamo y Antonio de la Torre respectivamente, dos policías algo contrarios que trabajan juntos para dar caza a un asesino en serie que ha surgido en las calles de Madrid en mitad de la Jornada Mundial de la Juventud que trajo al Papa a la capital española.

Sería injusto empezar diciendo que Rodrigo Sorogoyen, director de la cinta, ha hecho un mal trabajo de dirección o guion en Que Dios nos perdone. Lo sería porque la película no está ni mal dirigida ni mal escrita, solo mal explotada. Pero no me voy a adelantar a las conclusiones finales aún. Como ya he dicho, Rodrigo Sorogoyen (Stockholm) dirige y escribe este thriller policíaco de corte fincheriano en algunos segmentos, aunque al director y a uno de los protagonistas no les guste la referencia, donde nos encontramos con una historia de policías que ya hemos visto. Se trata de una pareja de hombres de cortes muy distintos, uno es un policía violento que ya ha sido expedientado y el otro un policía acomplejado y tímido por su tartamudez, que se ven unidos para investigar una serie de asesinatos y que en el trascurso de la trama se conocen más a sí mismos y entre ellos. Pero no por ser más arquetípica la película deja de tener potencia, no vayamos a simplificar las cosas. Sorogoyen nos regala algunos momentos de dirección y posición de cámara muy interesantes y que ayudan al espectador a no entrar en la sensación de estar viendo la misma historia que siempre, que son los que al final determinan la originalidad de su puesta en escena y su calidad como conjunto.
En cuanto al guion de la película, hay que destacar la influencia palpable de Seven, una vez más David Fincher, en la sordidez de algunas escenas y el desarrollo de estas. Pero tampoco lancemos las campanas al vuelo. Aunque esta historia se inspire claramente en la de Fincher, sus diferencias son más que notables para separar ambas como entes distintos y autosuficientes. Donde Seven era un crescendo de sordidez e inmundicia humana, Que Dios nos perdone lo es de naturalismo y vergüenza. No vergüenza ajena por la cinta, sino por las miserias internas que todos cargamos y que no queremos que nos tiren a la cara.

Un apartado a destacar de la película son las magnificas interpretaciones que nos regalan los dos protagonistas. Antonio de la Torre (Azuloscurocasinegro) es, actualmente, un valor seguro para conseguir calidad en estos aspectos, y, aunque para el que aquí escribe no sea su mejor interpretación del año, en esta ocasión no defrauda como policía tartamudo y retraído. Su compañero es Roberto Álamo (La Gran Familia Española) quien construye un personaje arisco y violento que poco a poco va ganándose al espectador y roba la película totalmente. Los dos desarrollan una química arrolladora, como ya les ocurrió en La Gran Familia Española, y se erigen como una de las parejas de policías mejor construidas del cine actual. Tampoco quiero irme sin destacar a Luis Zahera (Celda 211) quien consigue rivalizar con los dos protagonistas en sus escenas y tiene uno de los mejores diálogos de la cinta.
Entonces, ¿qué quería decir al principio con que la película está mal explotada? Cuando tú te sientas a ver esta película esperas exactamente lo que te han ido diciendo todas las demás críticas y premios que ha cosechado la cinta a lo largo de los meses; y no voy a decir que no lo encuentres, solo que lo encuentras más edulcorado de lo que te han hecho pensar. Desde luego que esto no es ningún contra para la cinta, es más, el publico valora esta rebaja en la sordidez visual y que los personajes, dentro de su aridez, sean cercanos y amables. El problema que veo, y es una opinión que solo me representa a mí en estas palabras, es que la historia pierde velocidad intentando que el espectador no se horrorice ni odie a los personajes. Cuando las imágenes podrían volverse más truculentas, el director las rebaja cerrándolas. Cuando los personajes podrían volverse más antipáticos, el director los acerca con escenas de ternura. Y creo que la película podría ser más incisiva hacia el espectador si no estuviera rebajada así. Por supuesto, todo esto no quita calidad al producto; pero sí resta empuje en las opiniones de la gente. 

En resumen, Que Dios nos perdone es una grandísimo producto de entretenimiento y una excelente muestra del buen nivel artístico que tenemos en nuestro país. Siempre, y yo lo he hecho en esta misma crítica, nos comparamos con el cine americano en cuanto a puesta en escena y originalidad, cuando no tenemos nada que envidiar a esas películas. Nuestro cine, ese tan criticado y denostado por el publico, es uno de los más originales y que más calidad muestran siempre que les dejamos trabajar con comodidad. Este año está siendo un gran año para nuestro cine, y Que Dios nos perdone es una más de las muestras de que lo que falta en este país son creyentes en nuestro cine. Levantaos del sofá, id al cine y ved esta genialidad que Sorogoyen nos ha querido regalar con grandes esperanzas y aún más palomitas en vuestros cubos.


lunes, 31 de octubre de 2016

Doctor Extraño - No hay cine sin palomitas

Doctor Palomita

Este fin de semana hemos ido al cine a ver uno de los bombazos de la temporada otoñal, y posiblemente del año, Doctor Extraño. La nueva película de la factoría Marvel está protagonizada por Benedict Cumberbatch (Descifrando Enigma) y nos cuenta el origen del superhéroe y la forma en que consigue sus poderes sobrenaturales.

Y como está siendo habitual en nuestros últimos programas, nos acompaña Fran Castle (El podcast de guapin), lector ocasional de comics y mejor persona, quien intentará resarcirse de sus opiniones no favorables de las últimas veces.

Y como buena película evento, Doctor Extraño ha generado alguna disparidad de opinión entre los participantes del programa que aquí os traemos; pero la sangre no ha llegado al río. Esta disparidad no ha impedido que disfrutáramos como niños viéndola en pantalla grande, mientras nos acabábamos nuestros grandes cubos de palomitas. Esperamos que disfrutéis del programa tanto como nosotros.

jueves, 20 de octubre de 2016

Películas Imprescindibles: Good bye Lenin!

Good bye Palomita!!!

En el Berlín de Octubre de 1989, unos días antes de la caída del muro, la madre de Alex (Daniel Brühl), una mujer comunista convencida, entra en coma. Cuando despierta ocho meses después, los médicos le dicen a la familia que cualquier sorpresa puede hacer que su madre vuelva a padecer un infarto, del cual puede que no se recupere, Alex decide entonces convertir su casa en el último bastión comunista, haciendo creer a su madre que el muro no ha caído y que todo sigue como siempre. Alex, hará todo lo que esté en su mano para que la verdad no sea descubierta.

Esta película alemana, dirigida por Wolfgang Tiersen, fue nominada a los premios BAFTA a mejor película de habla no inglesa y ganó el premio Angel Azul en el Festival de Berlín, 6 premios del cine europeo incluyendo mejor películas y siete premios del cine Alemán incluyendo mejor película y director.

Cuando se estreno fue alabada por la crítica y no es de extrañar, el guion es muy original, a lo largo de la película vemos las múltiples ideas que se le ocurren a Alex para que su madre (Katrin Saß) no descubra la verdad, como buscar entre la basura tarros para que su madre siga comiendo comida comunista o pedir ayuda a un amigo del “antiguo” otro lado del muro para grabar videos fingiendo ser noticieros y así que su madre entienda los diferentes cambios que no ha podido ocultar. A lo largo de esta historia vemos como Alex le muestra a su madre la Alemania comunista que a él le hubiese gustado vivir.

La película nos muestra un drama en una época muy dura para Alemania y su adaptación al sistema “capitalista” con unos tintes de comedia que hacen que la historia se nos haga entretenida y nos vaya creando la curiosidad para saber más, saber si la madre de Alex descubrirá la verdad o como se van adaptando los personajes al nuevo cambio súbito que ha acontecido al país.

Una de las cosas, que personalmente, me gusta de la película, es la brillante actuación de los diferentes actores, consiguen trasmitir, sin duda, que ellos son el personaje que interpretan y tu un mero espectador de lo que pasó en ese momento. Wolfgang es capaz de trasmitirnos con su dirección, una historia que perfectamente podría haber ocurrido en el año en que transcurre la película. 
Este, fue el descubrimiento del actor Daniel Brüll, que aunque ya había hecho varias películas antes, esta fue la que le dio más a conocer por su interpretación. Por esta película ganó el premio a mejor actor de los Premios del cine alemán, mejor actor europeo para el jurado y el premio de la audiencia de la Academia de cine Europeo.

La banda sonora corre a manos de Yann Tiersen, que es muy reconocible por su película Amelie, de hecho Good bye Lenin y Amelie comparten una canción en la banda sonora. La sensibilidad del compositor francés nos traslada a una Alemania de finales de los 80, cuando el muro está a punto de caer y también nos acompaña en la transición, ayudándonos a ponernos en situación y a enternecernos con las múltiples situaciones en las que se ve envuelta la familia. Por ejemplo en la escena en la que van a la casita del campo en un coche azul cielo, la esperanza de que la madre se recupere nos la trasmite sin duda la música de ese momento.

Una cosa que me sorprende de la película es como nos trasmite el paso del tiempo, a lo largo de la película vemos la caída del muro y un año desde la caída del muro, gracias a la dirección y sobre todo al guion somos conscientes de como va pasando ese año y los acontecimientos de esa época, la caída del muro, el cambio de los productos cotidianos, como van llegando gente del otro lado del muro, el cambio de la moneda, etc. Uno de los recursos que usa el guion es como el “noticiero” que idea Alex para su madre nos va contando una historia paralela de lo que podía haber ocurrido y nos lo compara con la realidad que vive Alex en la película.

Como he comentado, la ambientación de la película da más realismo a la trama, lo que hace que la película vaya a soportar muy bien el paso del tiempo, sobre todo por como cuenta esta parte de la historia de Europa. Una parte importante es la elección de vestuario ya que se ve una gran diferencia entre el vestuario pre-caída del muro y post-caída. Donde más claramente se ve es cuando van los diferentes personajes a visitar a la madre a su habitación, ya que Alex prepara una serie de ropa de la época pre-caída para las visitas, estos pequeños detalles dan más veracidad a la historia que nos intentan trasmitir. No podemos olvidar que la historia comienza en la época pre-caída del muro, en la parte comunista de Berlín, donde para conseguir cualquier cosa se la tenías que pedir al estado, el guion nos lo trasmite muy bien, por ejemplo cuando compran un coche y la madre se sorprende diciendo que solo han tenido que esperar tres años para conseguirlo. Al caer el muro entraron en esa parte del país muchas marcas de productos internacionales, lo que supuso un boom para la ciudad, y la película cuida todos esos detalles.

No nos podemos olvidar de la fotografía que está perfectamente cuidada para darnos la sensación de estar en la época de la caída del muro. La fotografía corre a cargo de Martin Kukula,  que aparte de este largometraje, ha dedicado su carrera a hacer series para la televisión alemana.

Películas como esta, aunque no sean biográficas, nos enseñan aspectos de la historia moderna que no todo el mundo conoce, lo que nos hace aprender muchos aspectos históricos, ya que sí se desarrollan en un entorno que si existió aunque los personajes sean ficticios. Good bye Lenin,  además, no demoniza el comunismo, sino que nos enseña mucho de los aspectos tanto buenos, como malos de esa ideología. También vemos una comparativa entre Estados Unidos y la URSS a través de la trama que nos cuenta la película con el cosmonauta Sigmund Jähn, que fue el primer ser humano en viajar al espacio, con esta trama no solo nos compara ambos países sino que vemos también la decadencia de la URSS después de la caída del muro, ya que vemos al cosmonauta trabajando como taxista.

Sin duda una película que hay que ver una vez en la vida y que no deja indiferente a nadie, ya que te hace pensar en cómo se vivía en el lado comunista justo antes de la caída del muro, y más en una ciudad como Berlín en que muchas familias se vieron separadas tras la construcción del muro, y muchas de ellas intentaron huir para reunirse con los suyos o simplemente para tener una vida “mejor”, y por otro lado vemos el contrapunto de la transición, la entrada del capitalismo a la ciudad de Berlín. 

Si no has visto la película, te recomiendo que no esperes más y consigas una copia para tu filmoteca ya que es una apuesta segura de la que no te vas a arrepentir para disfrutar siempre con unas buenas palomitas comunistas.





viernes, 14 de octubre de 2016

Mike Y Dave Buscan Rollo Serio

La importancia de buscar una buena pareja 

Dentro del género de la comedia existen muchos tipos de películas. Están las comedias absurdas, donde los reyes fueron los Monty Phyton y su La vida de Brian, las parodias, como toda la saga de Scary Movie y Agárralo como puedas; o la comedia negra, donde el ejemplo más claro es Snatch, Cerdos y diamantes. Pero si hay un tipo de comedia totalmente denostado es el de la comedia juvenil. La película que hemos tenido ocasión de ver esta vez se enmarca dentro de este último tipo de comedia.

Mike y Dave buscan rollo serio (título bastante desafortunado en comparación con el original, y más fiel, Mike and Dave need weddings dates) nos presenta a Mike y Dave, dos hermanos juerguistas y muy unidos, quienes son el infierno de su familia en todas las celebraciones familiares. Por supuesto, ellos no se ven como tal, pero sus padres, con motivo de la boda de la hermana de los chicos, les exigen una única cosa para que puedan asistir al enlace, tienen que ir con una chica cada uno, y la elegida tiene que ser una persona formal. Por el otro lado, Alice y Tatiana son dos amigas sin éxito en la vida a las que les gusta drogarse y ligar. Al descubrir el anuncio de Mike y Dave donde dicen buscar pareja para ir a la boda, las chicas deciden fingir ser responsables para ligarse a los chicos y así poder ir a Hawaii, donde se celebrará la boda, de vacaciones.

Detrás de esta premisa tan manida y que nos recuerda a tantas películas nos encontramos con una cinta consciente de lo que es y del publico al que quiere dirigirse. Y que además sabe perfectamente cómo dirigirse a él. No intenta sorprender al espectador con giros de guión ni situaciones que no hayamos visto, sino que se vale de la química de sus actores, y de un texto bastante inspirado en algunos chistes, para construir unas situaciones que no por ser alocadas dejan de ser creíbles para muchos chicos y chicas jóvenes actuales.

La película está protagonizada por Zac Efron, quien hace mucho tiempo que dejó atrás el sambenito de High School Musical, Adam DeVine, a quien los seriefilos han podido ver en las últimas temporadas de Modern Family, Anna Kendrick, nominada al Oscar por Up In The Air, y Aubrey Plaza, siempre recordada por muchos, yo incluido, por su papel en la serie Parks And Recreations. Como es evidente, el peso cómico de la cinta recae en los dos actores más enfocados a la comedia del grupo, DeVine y Plaza, pero eso no significa que Efron y Kendrick no hagan una actuación cómica a la altura. La química desprendida entre las parejas Efron-DeVine y Plaza-Kendrick es uno de los grandes alicientes para ir a ver esta cinta, os lo aseguro.
Como ya dije antes, el guión de esta película no inventa nada ni trata de sorprender al espectador. Su fuerte, y en lo que se sustentan todas estas películas, son los golpes de humor que encadenan y arrastran a lo largo de todos los minutos de cinta. Y no os miento si os digo que, de todas las películas del rollo que he visto en estos últimos años, es una de las que más satisfactorio me parece el resultado final. Los chistes recurrentes que tiene, que son unos cuantos, nunca terminan de cansar, sin importar las veces que los hagan, porque están bien introducidos en la acción y buscando su momento justo. Las relaciones de los personajes son muy básicas y accesibles. La acción transcurre de forma previsible. Lo que al principio era A, acaba siendo B sin sorpresas. Son cosas que, aunque parezcan en su contra, acaban jugando a favor de la película; pues su objetivo es que el espectador no se aburra. Sacrifican personajes más tridimensionales en favor de crear situaciones más cómicas.

En resumen, el objetivo final de esta cinta no es otro que buscar el entretenimiento y disfrute de todos los espectadores. Por eso no sorprende que Mike y Dave buscan rollo serio sea una comedia ligera que se puede ver sin miedo a perderse y con la seguridad de que acabarás con una sonrisa en la cara. Y está muy orgullosa de serlo. Así que no lo dudéis, si queréis pasar una hora y media divertidísima, o si solo queréis desconectar el cerebro un rato, esta es la película que debéis ir al cine a ver. Comprad grandes paquetes de palomitas, algo de beber, y dejad que Mike y Dave os muestren lo duro que es ser el gracioso de la familia.