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jueves, 29 de diciembre de 2016

Ballerina - No Hay Cine Sin Palomitas

Con perseverancia todo es posible

La animación siempre ha sido una categoría del cine muy denostada en la mentalidad colectiva. Aunque en los últimos 20 años estas películas han experimentado un aumento de popularidad y de prestigio, sobre todo gracias a las magnificas, por lo general, películas del estudio Pixar (Volumen 1, Volumen 2 y Volumen 3) y a las cintas del Studio Ghibli, lo primero que se le pasa por la cabeza a un espectador medio al oír la palabra "animación" es "dibujos para niños". No voy a ser yo el que les acuse de simplista.

Ballerina nos cuenta la historia de Félicie, una niña huérfana que vive en Normandía a finales del siglo XIX. Desde pequeña su sueño siempre ha sido convertirse en bailarina. Un día se escapa del orfanato donde vive junto a su amigo Víctor rumbo a París, con la esperanza de hacer su sueño realidad.

Con esta cinta nos encontramos ante una muestra más del buen estado de forma en que se encuentra la animación francesa. En los últimos años nos han sorprendido con cintas como La tortuga roja, La canción del mar o El ilusionista, y aunque en este caso nos encontramos con una cinta de corte más infantil (lo que suele significar menos cuidada), la calidad de la misma es suficiente para destacar.
A pesar de ser una película francesa, los realizadores han querido que los personajes hablen en inglés, facilitando su venta internacional desde luego. Entre los nombres de los dobladores originales destaca, sin lugar a dudas, Elle Fanning, a quien ya vimos en Super 8 y, más recientemente, en la más que recomendable The Neon Demon, en el papel de la huerfana Félicie. Aunque el papel del doblador no suele ser muy agradecido por el publico, en este caso yo creo que se hará una excepción. Elle consigue sincronizarse con la magnifica animación en torno a la protagonista y la dota de sensibilidad y ternura, conectando con el espectador profundamente.

Como ya dije unos párrafos más arriba, nos encontramos ante una película de corte infantil, con todo lo que ello conlleva. Tenemos personajes que son buenos, otros que son malos y otros que parecen querer estar en medio, pero que no lo están en ningún momento. La historia no muestra ningún intento de valentía y se desarrolla dentro de lo esperado y lo que ya conocemos. Y aunque todo esto pueda parecer negativo, la película consigue darle la vuelta. Desde el primer minuto es honesta con el espectador siendo consciente del tipo de producto que está ofreciendo y por eso se esfuerza en hacerlo atractivo. ¡Y vaya si lo consigue! Demos gracias al gran trabajo de hacer empatizar al espectador con la protagonista que han realizado.
Una cosa que al que aquí escribe le ha sorprendido para bien de la película es el uso de la música que se da en ella. Conociendo la ambientación que quieren dar a la historia y a ésta misma, uno esperaría que la música clásica imperara entre todo el catalogo sonoro; pero nada más lejos de la realidad. La inclusión de música pop moderna en las escenas de ballet es una idea magistral, haciendo atractivas las escenas de baile tanto para los más pequeños como a los algo más mayores, y dotando de un ritmo y dinamismo que hacen más interesante su visionado. Esto está influenciado, sin duda, por el hecho de que uno de los personajes está doblado por la cantante Carly Rae Jepsen (sé que os la sabéis). Algo habrá opinado.

En resumen, Ballerina es una buena cinta de animación, no solo infantil, que a pesar de jugar con trucos que ya conoce el espectador, consigue que éste no sienta que pierde el tiempo. Los más pequeños, sin duda, se lo pasaran en grande sin que los mayores consigan aburrirse en ningún momento. Así que no lo dudéis, coged a los niños de la casa e id al cine a ver esta estupenda cinta de autosuperación y verdadero amor al arte. Y recordad comprarles un cubo de palomitas, serán el broche perfecto a la estupenda actuación.

martes, 20 de diciembre de 2016

Frantz - No Hay Cine Sin Palomitas

El recuerdo en periodo de entreguerras

En la historia del cine existen multitud de películas ambientadas en los tiempos inmediatamente anteriores, durante y posteriores a la Segunda Guerra Mundial; pero no existen muchas que nos cuenten lo mismo en la Primera Guerra Mundial, y que nos posicione en el lado alemán aún menos.

Frantz nos sitúa en una pequeña ciudad alemana tras la I Guerra Mundial. Anna (Paula Beer) va cada día al cementerio a lamentar la pérdida de su novio Frantz, que murió en una batalla en Francia. Un día se encuentra con Adrien (Pierre Niney), un joven francés que ha ido a depositar flores en la tumba de Frantz y cuya presencia en un país que acaba de perder la guerra enciendo pasiones encontradas.

Dirigida por François Ozon, director de cosas tan dispares como En la casa y Joven y bonita, Frantz se descubre como una preciosa y desgarradora película donde el recuerdo y el dolor por la perdida son el motor de la historia. Aunque la historia no sea del todo original, está parcialmente basada en un clásico teatral francés de Maurice Rostand, el cual también inspiró la película Remordimiento de Ernest Lubitsch; la gran diferencia que presentan estas obras respecto a la que hoy nos trae aquí es que, mientras en la obra original y la película de 1932 la visión que se da es la francesa, en esta vemos todo a través de los ojos de la joven novia del soldado alemán. Este recurso hace más interesante si cabe la historia, pues nunca se explora el sentimiento del pueblo vencido en este tipo de obras.
 La película está protagonizada por Paula Beer, una joven actriz alemana poco conocida fuera de sus fronteras, quien no solo consigue hacer el personaje de Anna suyo, sino que deslumbra en cada escena que interviene con una elegancia y una actuación que hacen pensar en el futuro brillante que le puede esperar. Junto a ella vivimos multitud de cambios y la actriz sabe guiar al espectador a través de todos ellos y hacerles participes de todos sus sentimientos. No sorprenderá a nadie que la actriz consiguiera el premio a la Mejor Actriz Joven en el pasado Festival de Venecia por su actuación en esta cinta. Junto a ella se encuentra Pierre Niney, actor que empieza a ser más reconocido en nuestras fronteras gracias a la película Yves Saint Laurent, papel que le dio un Premio Cesar. Pierre no se queda atrás en la película y nos regala un personaje atrayente y misterioso al que no se le puede quitar los ojos de encima. El perfil del actor ayuda en este caso, pues su extraña belleza, o la mezcla de ella y de su falta de ella, apoyan que el personaje tengo un carácter huidizo y lastimero, así como un carisma especial que hacen que los personajes y los espectadores sientan cierta conexión con él.

Un aspecto muy interesante de Frantz es el uso de la fotografía que da el director. Como su cartel muestra, la cinta está rodada en blanco y negro; pero aquí el director se guarda una agradable sorpresa hacia el espectador, ya que en ciertos momentos de la narración la imagen pasa al color de forma orgánica, y me atrevería a decir que bella, para apoyar los sentimientos que los protagonistas están experimentando. No es mi intención desvelar el secreto detrás de estas transiciones, pues su importancia es más personal e individual que una intención de crear un estándar global para la sala. Aparte de ese cambio en la fotografía, la película desprende un aroma clásico que hará las delicias de los más aficionados al cine. 
No querría terminar sin destacar el enorme trabajo de recreación, dirección y escritura que se notan en Frantz. La recreación de la sociedad alemana y francesa de la época, así como de la ambientación del pueblo y el resto de ciudades que nos muestran, son soberbias, por no decir perfectas. Aunque contiene algunas licencias artísticas, el guion de la cinta es un viaje lleno de mensajes antibelicistas y sobre el valor del perdón y de la valentía para llevarlo a cabo. Y la dirección de Ozon no es otra cosa que perfecta, sabiendo dar sentimiento a las escenas sin llegar a abrumar al espectador con emotividad y controlando el ritmo de la película para que no se pierda en medio de todo el caos reinante de la época.

Con todo esto, no puedo dejar de recomendar esta película a todo aquel que quiera disfrutar del cine bien hecho y de calidad. No dudéis en acercaros al cine más cercano donde pongan Frantz y dejad que esta historia os inunde y os emocione como si nunca hubierais visto nada igual. Y nunca os olvidéis de las palomitas, ya sean en blanco y negro o de colores, para acompañaros en este viaje.

lunes, 8 de agosto de 2016

Películas Imprescindibles. Cyrano de Bergerac

El romanticismo de verdad

Si me permiten darles un consejo, ya sean amantes del buen o mal cine, ya sean seguidores de las sagas de películas basadas en cómics o no, o ya sean enamorados de la poesía o de la prosa; vean Cyrano de Bergerac y déjense inundar por su lírica y su romanticismo. 

La película nos muestra a Cyrano, un brillante espadachín y poeta que sufre una terrible susceptibilidad hacia su propia nariz, la cual es grande y fea. En secreto está enamorado de Roxane, su prima hermana, y nunca se ha atrevido a proclamar ese amor precisamente por el odio a su propia fealdad. Cuando descubre que Roxane está enamorada de un joven soldado que lucha en su regimiento, Cyrano decide ayudar al combatiente escribiendo en su nombre apasionadas cartas de amor. 

Existen pocas obras maestras del romanticismo, tanto en la literatura como en el cine; y Cyrano de Bergerac se puede inscribir dentro de los dos grupos. Basada en una obra de teatro escrita por Edmond Rostand que cuenta la vida del personaje histórico del mismo nombre, Cyrano de Bergerac está considerada un clásico del Neorromanticismo y del teatro francés. Aunque esta no es la primera versión que se rueda de la historia, existen tres versiones anteriores, una muda del año 1900; otra del 1950 por la que José Ferrer ganó un Oscar por su interpretación de Cyrano y que es muy fiel a la obra de teatro; y otra de 1987 protagonizada por Steve Martin y que es una adaptación moderna de la historia; la versión que hoy nos ocupa es, en términos cinematográficos, la más completa de todas las nombradas.

Lo primero que destaca en la cinta es el guion de la misma, el cual se inspira directamente en el texto de la obra original, recortando unas escenas y reescribiendo algunas líneas de la misma, y está totalmente escrito en versos alejandrinos. Esto, más que ser un obstáculo en la narración, reafirma el ambiente poético y romántico de la historia y le confiere un carácter apasionado y armonioso a la película. El director se aprovecha mucho de este efecto para construir las escenas alrededor de la carga lírica que el texto le proporciona buscando involucrar y emocionar al espectador sin pretender sobrecargarlo de azúcar. 

Como suele ocurrir en estas historias, para interpretar a Cyrano había que encontrar a un actor de carácter que pudiera transmitir la carga dramática que el personaje tiene y al mismo tiempo mostrar la misma cantidad de picardía. El elegido para ello fue Gérard Depardieu en uno de sus mejores papeles en el cine y en la cumbre de su fama internacional. Además, interpretar a Cyrano le consagró como uno de los mejores actores de su generación consiguiéndole una nominación para los premios Oscar del año 1990. Depardieu consigue que el espectador se olvide de que está viendo una película y le sumerge con su carisma en ella, creando un vínculo con ellos a través de verbalizar todas sus preocupaciones y hacerles participe de sus lamentos. Es cierto que la caracterización del actor ayuda a que se puede empatizar con él; pero el mismo papel en manos de un actor con menos talento, o menos estado de gracia, habría pasado sin pena ni gloria. 

Además de Depardieu, la película cuenta en su reparto con Anne Brochet, quien interpreta a Roxane, la prima hermana de Cyrano e interés amoroso de éste, Vincent Pérez en el papel de Christian, el joven soldado que está enamorado de Roxane y es correspondido por ella, y, cerrando el elenco protagonista, Jacques Weber, quien hace el papel del malo de la película, el Conde de Guiche, otro pretendiente de Roxane. Todos ellos consiguen darle la réplica a Depardieu y conforman un grupo de actores muy compenetrados y con química. Aunque no sean los protagonistas de la historia, cada uno de ellos consigue calar en el espectador con sus actuaciones, usando, por ejemplo, la belleza y la timidez en el caso de Christian, o la veteranía y mano dura en el caso del personaje del Conde. 

Debido a que la obra de teatro era ya de dominio público, los productores de la cinta pudieron centrar la mayor parte del presupuesto en buscar y montar las localizaciones que saldrían en el metraje. Destaca el buen hacer del diseño de producción para adecuar los distintos decorados montados para la ocasión, como las barricadas del último tramo de la película, con las localizaciones reales elegidas para las escenas, creando una homogeneidad plástica perfecta en las imágenes. Esto, ayudado de una fotografía en la que se cuida en exceso la cantidad de luz que tiene la escena, consiguiendo una sensación de casi ausencia completa de luz artificial en las escenas, hace que la visualización de la cinta crezca con la sensación de realismo que aporta, involucrando más al espectador.


Aunque discreta en la mayor parte del metraje, la banda sonora que acompaña a las imágenes dota de sensibilidad y romanticismo a todas las escenas gracias a su estilo clásico. Como he dicho antes, la música es discreta, dejando que las imágenes y las conversaciones sean el motor de la emoción de la película y únicamente reforzándola en pos de una menor saturación y más accesibilidad para el espectador. 

Ser considerada una obra maestra en tu género tiene recompensas, y las que consiguió esta cinta son diversos premios y nominaciones que engrandecieron aún más su legado. Ganó los diez premios Cesar a los que optaba en su año, incluyendo Mejor Película, Director, Actor Protagonista y Secundario; así como el Premio Oscar al Mejor Vestuario, estando nominada en otras cuatro categorías, como Actor y Película de Habla No Inglesa.

En resumen, Cyrano de Bergerac constituye un hito dentro del cine teatral y romántico gracias a su buena dirección y actuaciones, consiguiendo un resultado final inmejorable tanto en calidad como en emoción, embelesando a todos los espectadores con su lírica y su trágica historia de amor. 

viernes, 13 de mayo de 2016

Monsieur chocolat

Un pionero en el circo

Desde el inicio de los tiempos ha habido pioneros en todas las disciplinas existentes. Hubo una persona que fue la primera en usar dos palos para hacer fuego y otra a la que se le ocurrió la brillante idea de vestir en chandal en casa, y que por ello debe llevarse toda nuestra admiración, nos guste o no. Chocolat nos cuenta la historia de uno de esos pioneros que revolucionó su campo, en este caso los payasos de circo, y que tiempo después fue olvidado de forma dramática y totalmente injusta. Y como suele pasar en algunos casos, el cine acaba recordando a estas personas y les hace una película a su altura, así todo el mundo puede conocer la magnifica historia detrás de su hazaña y, quizá, sentirse un poco mal por el trato que recibió. Para qué mentirnos, a veces la humanidad es demasiado injusta con los triunfadores y más en este caso tan especial.

Chocolat nos cuenta la historia del payaso Chocolat, un payaso negro, que fue descubierto por el payaso Foottit, un payaso nómada que malvivía de circo en circo y con quien hizo el primer dúo de payasos contradictorios de la historia. Pero pasar tan rápido del anonimato a la fama siendo negro en esa época no es fácil de digerir, como descubrirá Chocolat con el tiempo. 


Hay que empezar alabando la gran actuación de Omar Sy como Chocolat, donde no solo nos muestra ese carisma cómico que ya desplegó en otras películas como Intocable, sino que descubrimos su faceta más dramática, esa que también se atrevió a enseñar en Samba. La película es él y lo sabe. Está acompañado por el actor James Thierrée, quien se convierte en los ojos del espectador y es quien nos guía en la historia. 
La película no destaca por alardes cinematográficos del director, sino que se sustenta en un guion bien estructurado, que no revolucionario, intercalando momentos dramáticos con otros cómicos, y que nos muestra una sociedad que nos puede ser desconocida sin pretender sentar cátedra. El mundo era así y, aunque nos parezca imposible, las cosas fueron más o menos así. 

En resumen, Chocolat es una de esas películas que se disfrutan, seas amante del cine o un espectador ocasional, y que se deben recomendar a todo el mundo. Es una gran película de madre, no siendo esto algo malo en absoluto (un día debemos hablar en este blog de la definición de ese concepto y el porqué está mal pensar en él despectivamente), y es una gran historia de autosuperación y lucha por encontrar nuestro lugar en el mundo. Así que, recomendad la película, vedla si no la habéis visto, y descubrid esta preciosa historia. Y, aunque no vais a ser los pioneros en esto, aprovechad que alguien ya sufrió el susto de descubrir las palomitas y vedla con un gran bol de ellas mezcladas con sirope. Pensad que si hacéis una mezcla original, vosotros seréis los primeros.


sábado, 31 de octubre de 2015

Películas para ver en Halloween

Las imprescindibles de Tom Clad para la noche de Halloween


Hallowen es una época del año que me suele dar bastante igual aunque tiene sus cosas positivas, como que de repente todo el mundo quiere ver películas de miedito; es esa ocasión en la que los aficionados al cine gore y de terror dejamos de ser bichos raros para convertirnos en una especie de oráculos bípedos. Todo el mundo nos pide consejo: "Oye, recomiéndanos una peli para esta noche, anda" y por un momento dejamos de ser vistos como psicópatas en potencia para ser los poseedores de la sabiduría de las tripas, la sangre y los asesinos enmascarados. 

Antes de empezar, es conveniente tener en cuenta que la histórica saga de 'Halloween' es de visionado obligatorio. No solamente porque sea la saga de películas de terror que más le gusta al firmante, es que si no las has visto todas no mereces ser respetado por ningún fan del terror en general y del slasher en particular. Michael Myers es el asesino más guay del universo. Incluso los remakes-precuela-reboots de Rob Zombie son dignísimos, de los mejores que se han rodado.

La selección que traemos es tan subjetiva como cualquier programa de Intereconomía, pero de lo que podéis estar seguros es que cualquiera de ellas es ideal para ambientar la noche en la que los trucos, los tratos y los comas etílicos de gente disfrazada de diablito en las discotecas de polígono son los absolutos protagonistas. No he querido nombrar películas demasiado conocidas ni clásicos, para dar a conocer títulos que merece la pena descubrir y visionar. Me alegra poder ayudar a subir el nivel de cultura general de la humanidad. 

Al lío: 

5- Hellions (2015, Canadá) 




Una adolescente muy malota descubre que no lo es tanto cuando un grupo de niños decide jugar con ella a una perversa versión de "truco o trato". 

No es la mejor película del mundo, ni es la mejor de la lista (por algo tiene el último puesto) pero sí es una cinta muy recomendable para ver una noche como la de Halloween. Me hace mucha gracia cuando una película intenta que sientas empatía hacia la protagonista pero el guión está escrito con tanta desgana que en realidad deseas que mueran todos lenta y dolorosamente. Lo bueno es que no hay que pensar para poder disfrutarla y da más risa que miedo, despertando incluso ternura cuando quiere crear tensión y únicamente logra una sonrisa condescendiente. 
De repente, se aplica porque sí un filtro rosa que hace que no sepas si estás viendo una película de miedo o 'La Aldea del Arce'. La cinta explora someramente la mitología de la noche de Halloween quedándose en un quiero y no puedo, aunque es ideal para verla mientras maquillas a tu amiga la gorda tras haberla convencido de que ir disfrazada de Kung Fu Panda es muy original y gracioso. 

4- Cuentos de Halloween (Tales of Halloween, 2015, USA)




Una sucesión de cortos que se desarrollan en la noche de Halloween, cada uno de un director diferente. Algo muy original, lo nunca visto.

Lo que tenemos aquí es una mezcla de comedia y gore con pinceladas de terror. Al ser muchos cortos, hay unos mejores de otros (os he vuelto locos con esta afirmación, lo sé). Lo bueno de la película es que aparecen muchos niños malvados (los niños malvados en las películas me fascinan) y sabe mezclar muy bien el gore con la comedia. De hecho, hay más gore que en las películas que intentan vender sangre a borbotones. El mejor es el tercer corto, le da mil vueltas al resto. No la veas si quieres ver terror. Visionado obligatorio si quieres echarte una risas y disfrutar de su buen maquillaje y brilli-brilli, muy presente en toda la cinta. El mejor corto es el tercero. De hecho, es mejor que el resto de cortos juntos. 
Ideal para verla a las tantas de la mañana devorado por los estupefacientes. O quizá es que como yo la vi así, no se me ocurre una manera mejor. 


3- 7 días, Encierro Maldito (Les 7 Jours du Talion, 2010, Canadá)


Un cirujano pijísimo abandona por las malas la balsa de aceite en la que vive cuando su hija de ocho años es violada y asesinada. Comido por la ira, secuestra al culpable y le somete a todo tipo de torturas durante siete días. 

Esto es un peliculón, que para variar nos llega con un título en castellano que da asco. Desde el minuto uno se encarga de crear en el espectador una sensación incómoda, recreándose en parcelas de intimidad que se suelen obviar mediante elipsis en la mayoría de los casos. En esta no, aquí se nos sirve en bandeja una ración de "no debería estar viendo esto pero no puedo dejar de mantener los ojos pegados a la pantalla" para provocar en el espectador una sensación de incomodidad que se agradece entre una maraña de películas que no despiertan absolutamente nada.
El ritmo es pausado, no tiene prisa por arrancar. De hecho, me atrevería a afirmar que lo más crudo de la película es cuando muestra sin ambages el día a día de unos padres destrozados por la muerte de una hija en las circunstancias más terribles en las que se puede perder. Luego pasa a ser una película de torturas tremendamente buena, con unas interpretaciones muy a la altura y una versión original en francés canadiense que es una delicia. 
Lo mejor es el dilema que plantea: ¿Vengar la muerte de una hija alivia el dolor? ¿Torturar a un pederasta y asesino está éticamente justificado? Las respuestas quedan en la moral de cada uno y en el ejercicio de introspección que hacemos, queramos o no, tras el visionado.
Ideal para ver si quieres sentirte un ángel vengador antes de vaciar una calabaza.  

2- Secuestrados (España, 2010)



La ilusionante nueva vida de una acomodada familia se convierte en un infierno después de que una banda de encapuchados les haga prisioneros en su recién estrenada casa.

El género de terror es el más denostado de los géneros.
Un ejemplo es esta magnifica película de Miguel Ángel Vivas, el director de 'Extinction', película de la que ya se habló por estos lares en su momento (y que es bastante peor que la que nos ocupa, por cierto). Lo que tenemos aquí es una magistral muestra de talento y poderío tanto técnico como de dirección e interpretativo, formada por doce planos secuencia impecablemente unidos. 
Dentro del terror, lo que más me gusta es cuando una película se basa en algo plausible, puesto que así se consigue generar desasosiego y malestar, a la vez que la temida pregunta "¿me podría pasar a mí?" porque no hay nada más peligroso que el propio ser humano.
Esta cinta es una de las mejores muestras de terror patrio, sin duda. También una señal de que el cine de este género goza en España una salud de hierro con una hornada de profesionales de más o menos la misma quinta que lo dignifican de una manera justa y necesaria. Y sí, también consiguió muchísimos menos premios de los que merecía.
Ideal para verla si te acabas de mudar a un casoplón a las afueras y vas a montar una fiesta de disfraces.

1 - Mártires (Martyrs, Francia, 2008)



Lucie, una niña desaparecida en Francia, es localizada con vida pero en estado catatónico. La policía descubre que estuvo secuestrada en un antiguo matadero y logró escapar de milagro. 

La brevísima sinopsis es solamente la punta del iceberg de un festival gore y de terror que hará las delicias de los seguidores de este tipo de películas. El cine francés es un caramelito para los que amamos la sangre y la que nos ocupa es la reina absoluta del género en Francia, que tardará muchísimo en ser destronada. Pasé todo el visionado pensando "Menuda bestialidad... pero, pero, pero..." y lo mejor del asunto es que todo está perfectamente hilvanado, sin dejar la sensación de ser forzado en ningún momento. Me sentí incluso mal al percatarme de estar disfrutando viendo esta película. Es de lo mejor que he visto en años, sin exagerar. La pega es que como no te guste el género, vas a maldecir la existencia de quien te hizo verla (pero a mí no me reprochéis nada, que soy un encanto de persona). Esta bomba no podía sino ocupar el primer puesto de las películas para ver la noche de Halloween. Es una joya atemporal, con su correspondiente remake de mierda americano.
La cosa es que la recomiendo sin duda, pero me da miedo que alguien aprensivo la vea, aunque probablemente a los veinte minutos de película la haya parado para ponerse a llorar en un rincón. Atentos al final, ejercicio práctico de lo que significa epatar. Ideal para que se te quede tan mal cuerpo la noche de Halloween que quieras beber para olvidar. Olvidar el asco de condición humana que muestra la película. 


Espero que las humildes recomendaciones de este recién llegado al blog os hagan disfrutar más de esta noche, pero recordad que lo más importante es que no hay Halloween sin palomitas.