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miércoles, 10 de mayo de 2017

Alien Covenant -- No Hay Cine Sin Palomitas

Una digna secuela de la precuela


Empezar diciendo que Alien Covenant mejora (y mucho) Prometheus es tan inútil como decir que la pizza está más buena que masticar un ibuprofeno... Ridley Scott nos entrega en ésta ocasión una precuela que sí conecta de verdad y de forma clara con aquella obra maestra de 1979 que fue Alien, el octavo pasajero. Se nota que el director ha tomado buena nota de las críticas que recibió Prometheus en su día...de hecho podría haberse llamado Prometheus 2 pero mejor desmarcarse de aquella joyita.


En ésta nueva entrega nos cuentan la historia de la Covenant, una nave colonizadora que se dirige a un lejano planeta para abrir una franquicia de la Tierra. Un bache espacial despierta a la tripulación de sus cápsulas de hibernación y por casualidad captan una señal desde un planeta que tiene una pinta perfecta para ser colonizado y, oye, está más cerca que el otro, así que deciden explorarlo para ver su viabilidad. Y éste planeta no es otro que en el que se desarrolló diez años antes (cronológicamente) la antes citada Prometheus.

Menos innovadora que la anterior y también menos filosófica, en Alien Covenant volvemos a vivir momentos ya clásicos de la saga a modo de guiño para satisfacer a los fans y para que en ésta ocasión no quede duda alguna de que estamos ante el principio de la historia que nos cuenta la saga clásica de los xenomorfos. Sí echamos en falta una Ripley en condiciones, Katherine Waterston (Animales fantásticos y donde encontrarlos) lo intenta pero su protagonista femenina es un poco descafeinada en comparación de las grandes heroínas a las que nos tienen acostumbrados, aunque también es complicado destacar enfrente de un Michael Fassbender absolutamente magistral por partida doble (David/Walter), ofreciendo una interpretación contenida pero sencillamente impresionante.

El resto del reparto cumple con solvencia pero sin grandes aspavientos, quizás destaca Danny McBride en uno de los pocos papeles serios que se le recuerdan y el mexicano Demián Bichir que destacan por encima de una tripulación insulsa que hace que te importe poco si sobreviven o no...Mención especial al cameo de un conocido actor que aparece en Alien Covenant de una manera algo especial, tampoco queremos hacer spoilers...

En definitiva, Alien Covenant es cubo de palomitas perfecto para quitarnos el mal sabor de boca que nos dejó Prometheus. Así sí, Ridley. Así sí.

Bueno unos dias despues de esta entrada os podemos ofrecer la version podcast



miércoles, 21 de diciembre de 2016

Assasin's Creed - No Hay Cine Sin Palomitas

Lo importante de nuestro pasado

Adaptar un videojuego a la gran pantalla siempre acaba siendo un problema más que un aliciente. Existen pocas, por no decir ninguna, películas que hayan cogido una historia del mundo videojueguil y que hayan salido indemnes de las críticas profesionales y de los fans. Siendo sinceros, tendríamos que revisar un poco nuestros estándares y aceptar que este tipo de películas no buscan trascender en calidad, sino recaudar dinero; aunque nos encantaría que lo primero fuera su prioridad.

Assasin's Creed adapta libremente el popular juego de videoconsolas y nos presenta a Callum Lynch (Michael Fassbender), un convicto condenado a muerte que es salvado por una misteriosa organización llamada Abstergo, la cual le descubre que es descendiente directo de un importante asesino español del siglo XV. Con la ayuda de una máquina llamada Animus, Callum viajará al pasado a revivir las aventuras de su antepasado en su lucha contra los templarios.

Dirigida por Justin Kurzel, quien ya coincidió con Michael Fasbender (Steve Jobs) y Marion Cotillard en Macbeth (en este blog hablamos hace un año de ella aquí), Asssasin's Creed no destaca ni por tener una dirección impecable ni por ser la mejor adaptación de un videojuego. Si destaca en algo es en conseguir que el espectador no sienta la necesidad de estar en cualquier otra parte. Y eso es algo que, personalmente, valoro mucho. 
La película está protagonizada por Michael Fassbender, quien se encuentra ante el reto de dar personalidad a un personaje que el mismo guion no se preocupa en construir decentemente. Así que, partamos una lanza en favor de Michael, pues consigue que su Callum importe al espectador y que le apoye en su lucha. A su lado se encuentra Marion Cotillard con un personaje excesivamente plano y cuya trama no consigue importar lo suficiente para que uno se preocupe de su futuro. Otros actores que discurren por la película son Jeremy Irons (entrando en esa fase de aceptar cualquier papel que le permita pagar facturas sin esforzarse), Carlos Bardem y Brendan Gleeson. 

Y llegados a este punto seguro que os estáis preguntando el porqué de mis buenas palabras hacia la cinta dos párrafos más arriba. La respuesta es muy sencilla. Como dije en esas líneas, Assasin's Creed no intenta nunca ser mejor de lo que puede ser. Donde centra sus verdaderos esfuerzos es en crear imágenes y escenas impresionantes gracias a la propia mitología del videojuego. Por eso el guion no se preocupa en desarrollar los personajes más allá de lo necesario, está más preocupado en encadenar escenas de acrobacias y peleas que harán las delicias de los fans más acérrimos al material original. ¡Y qué escenas! La película se divide claramente en los momentos del presente (más sosegados y prescindibles) y en los momentos del pasado (el verdadero corazón de la película), dejando todo el dinero en estos últimos, y las mejores escenas también.
En el apartado musical de la película debemos decir que Assasin's Creed peca de ser poco original. El compositor de la Banda Sonora, Jed Kurzel (hermano del director y compositor de la Banda Sonora de Macbeth), parece haber cogido descartes de la música que compuso el año pasado y haberlos puesto en ésta con la esperanza de que al ser los mismos protagonistas, la gente no se daría cuenta de ello.

Para finalizar, aunque mis palabras puedan haber sido duras, Assasin's Creed cumple con lo prometido en estos casos. Se trata de una película de acción que no aburre, más bien al contrario, y que nos permite ver algunas de las coreografías de acción más emocionantes de este año. Si piensas ir a verla, no lo dudes siempre que no tengas la esperanza de encontrarte con un universo demasiado cercano al del videojuego. Assasin's Creed intenta crear su propio estilo, aprovechando lo mejor que tiene el ya creado, sus movimientos. Cómprate un gran bol de palomitas y aprende a luchar contra los templarios junto a Callum.

domingo, 3 de enero de 2016

Steve Jobs

IMac, Ipalomitas

Este fin de semana, los palomiteros hemos tenido la oportunidad de ir, una vez más, al cine a ver el esperado nuevo trabajo de Aaron Sorkin como guionista, Steve Jobs, película que hace unos días nuestro compañero Tom tuvo la ocasión de ver y escribió una crítica muy recomendable, esta, donde cuenta sus impresiones sobre ella. 

Como sabéis que nos gusta mucho contar las cosas también en formato podcast, hemos traído de nuevo a nuestro amigo Alex Berlanga, podcaster de La liga de la justicia gravinera y Ponte en pompeta, para que hable con nosotros sobre la cinta y nos ayude a responder a una pregunta importantísima: ¿Fue Steve Jobs una de las personas más importantes en el campo de la tecnología? Y, ¿consigue la película humanizar a este visionario que no caía bien a nadie?

Acompáñanos en esta charla donde hablaremos de esos temas y muchos más. Y recordad las palomitas, no importa si no son de la marca Apple.


martes, 29 de diciembre de 2015

Macbeth

La desmedida ambición escocesa

Esta semana hemos tenido la oportunidad de ir al cine a ver Macbeth, adaptación de la celebérrima tragedia de Shakespeare protagonizada por Michael Fassbender y Marion Cotillard, y la verdad es que tenemos sentimientos encontrados con la cinta.

Macbeth cuenta la historia de un joven líder guerrero escocés al que tres brujas profetizan un futuro grandioso. Este guerrero comenzará una sangrienta escalada de poder cegado por su ambición.

Hablar de Macbeth es hablar de una de las obras más importantes de la literatura universal. Macbeth nos habla de la ambición y la traición, dos temas universales muy complicados de contar, y en los que la película profundiza, a veces de forma brusca, con un resultado satisfactorio.

En esta ocasión, Michael Fassbender se mete en la piel de uno de los personajes más complejos del imaginario teatral, nos regala una actuación soberbia del héroe cegado por su codicia y nos invita a acompañarle en el viaje de autodestrucción que realiza. Está acompañado por una Marion Cotillard que nunca ha estado mejor en una película que no sea en su lengua materna, el francés, y que nos deleita con una Lady Macbeth tan manipuladora como llena de matices. 

Y lo de Marion Cotillard tiene doble merito, pues la película está hablada, por la practica totalidad del elenco, con un acento escoces cerrado y en inglés antiguo, lo que dificulta su comprensión, si no tienes ocasión de verla doblada, sin unos subtítulos o un nivel de comprensión de nivel nativo. A pesar de esto, los diálogos son ágiles, herencia total del original, llenos de matices y mensajes subyacentes, y escuchar a los protagonistas recitarlos es una maravilla.

Una cosa que destaca sobre el resto en la cinta es su increíble fotografía, nutrida de unos paisajes de las costas y bosques escoceses, y su banda sonora, que nos acompaña y guía por los diversos momentos anímicos y vitales que viven los personajes. El único "pero" que le encuentro a la cinta, y de ahí mis sentimientos encontrados, es el ritmo que el director infunde a la obra, dotándola de unos altibajos de tensión creados por su dirección que pueden hacerte pensar en cuánto más quedará de película.

En resumen, Macbeth es una buena adaptación de un clásico tan difícil de llevar al cine, como número de versiones existen de ella. No dudéis en acercaros a esta película, os prometo grandes escenas de lucha, frases para el recuerdo y una historia tan grande y espectacular como la leyenda de su autor. Y recordad, cuando vayáis a verla no olvidéis vuestro bol de palomitas, a poder ser tan rojas como la ambición que lleváis dentro.